La encrucijada del Congreso

La campaña electoral y la incertidumbre en torno a la reelección marcan el nuevo período de Cámara y Senado.

El lunes 20 de julio el Congreso de la República iniciará la última legislatura del cuatrienio 2006-2010, en la antesala de un proceso electoral de extrema polarización; con la sombra de la yidispolítica sobre varios legisladores, involucrados en las denuncias del ex superintendente de Notariado Manuel Cuello Baute; la reforma tributaria para financiar la seguridad democrática;  la incertidumbre en torno a la conciliación de un referendo reeleccionista, cuya financiación investiga el Consejo Nacional Electoral y su votación la Corte Suprema de Justicia; con una que otra cuenta pendiente por resolver en la llamada parapolítica y un reconteo de votos por parte del Consejo de Estado.

Aunque el presidente Álvaro Uribe anunció para este último año de su segundo mandato una agenda “responsable y constructiva”, el trabajo legislativo se verá influenciado por la campaña y muchos de los esfuerzos del Ejecutivo estarán dirigidos a mantener la unidad de la coalición. De hecho, tal y como lo reveló El Espectador, en la Casa de Nariño están prendidas las alarmas ante la posible ruptura los acuerdos para la elección de las nuevasmesas directivas del Congreso.

El turno en la presidencia del Senado le corresponde a Alas-Equipo Colombia –que ya postuló a Gabriel Zapata –, pero una alianza entre la oposición, grupos minoritarios y uno que otro uribista ha puesto sobre la mesa el nombre de Javier Cáceres, de Cambio Radical, hoy con grandes posibilidades de quedarse con el cargo. Cáceres ha demostrado fidelidad al uribismo (votó positivamente el referendo reeleccionista en la Comisión Primera) y es cercano a Bernardo Moreno, secretario de Palacio, pero hay quienes lo ven como una “amenaza”, pues no deja de ser ficha de Germán Vargas Lleras,  confeso antirreeleccionista.

Congresistas consultados por este diario coincidieron en que se viene un “reacomodamiento” de fuerzas, más aún cuando la recién aprobada reforma política le dio vía libre al llamado “transfuguismo”. Y si bien hay quienes creen que esa figura fue hecha para favorecer a los uribistas, el ex presidente César Gaviria –jefe del Partido Liberal– asegura que si se le van diez cabos, regresarán cinco coroneles. También sigue el rumor de la conformación de un nuevo partido uribista porque, dicen los inconformes, “la U no cumplió con las expectativas”.

Precisamente el representante de esa colectividad, Miguel Amín –quien según los pactos sería el nuevo presidente de la Cámara–, piensa que en esta última legislatura serán más evidentes las divisiones internas por la puja política para las listas con voto preferente y por las consultas interpartidistas. Sobre este punto, la senadora de Cambio Radical Elsa Gladys Cifuentes –uribista purasangre– ha dicho que si su jefe político, Vargas Lleras, insiste en una consulta con el liberalismo, buscará otros rumbos. Y Parmenio Cuéllar, senador del Polo Democrático, cree que el Congreso sentirá en los próximos meses el remezón por el escándalo de las notarías adjudicadas supuestamente para favorecer la primera reelección.

Hasta donde se sabe, la agenda “responsable y constructiva” de Uribe incluye la reforma tributaria para financiar la seguridad democrática, el proyecto de penalización al porte y consumo de alucinógenos, el proyecto de descongestión judicial, el código de convivencia, la creación del arancel judicial, la ampliación a la vigencia de la Ley de Justicia y Paz y, claro, el referendo para habilitar una segunda reelección inmediata, entre otras iniciativas.

Pero lo claro es que no hay que esperar mucho ajetreo en el Capitolio. Para Juan Manuel Galán, senador del Partido Liberal, la agenda seguirá represada mientras no se resuelva el asunto de la conciliación y, sobre todo, el Presidente de la República mantenga su encrucijada del alma. En efecto, la incertidumbre generada por el silencio de Uribe o por sus respuestas ambiguas cuando de hablar de otra reelección se trata, seguirá dominando el panorama político nacional, así en la Casa de Nariño sigan haciendo hasta lo imposible por sacar adelante el referendo.

Así es el panorama que se vislumbra: agitado en lo de la campaña electoral y reposado en el trámite legislativo. Claro, existen muchos otros factores que pueden subir aún más la temperatura en los próximos dos semestres. La Corte Suprema, por ejemplo, desempeñará su propio papel en este escenario político a partir de las decisiones que adopte en el proceso que por el supuesto delito de cohecho le sigue a 86 representantes a la Cámara que votaron el referendo; además de varias investigaciones aún pendientes por la parapolítica. De cualquier manera, la apertura o el cierre a una segunda reelección del presidente Uribe seguirá dominando el horizonte político . Analistas como Marco Romero creen que máximo hacia mediados de agosto, cuando ya se sepa qué pasará con la conciliación del referendo se despejará el horizonte.

Prioridades para el Gobierno

El ministro del Interior y de Justicia, Fabio Valencia Cossio, aseguró que conjuntamente con el Congreso se viene evaluando la agenda legislativa que se presentará el 20 de julio, y se habló de una iniciativa que pretende realizar la prohibición del porte y consumo de droga. “Vamos a concertar con la Fedemunicipios un proyecto para las regiones”, afirmó Valencia Cossio. Agregó que se impulsará la descongestión judicial que contempla la simplificación de trámites y el aumento de penas para  los delitos menores. El titular de la cartera de la política insistió en que la coalición uribista debe estar más unida que nunca en este último período legislativo.

Campanas políticas

Parecía más una convención interpartidista que una boda. El promocionado matrimonio de Luz Stella Cáceres (hija del senador Javier  Cáceres) y Joan Toncell (jefe de la Oficina Jurídica de la Gobernación de Córdoba), el sábado en Cartagena, contó con la asistencia de la plana mayor del uribismo, al antiuribismo, vargasllerismo y todos los ismos de la política criolla.

El  presidente Álvaro Uribe ocupó silla de privilegio entre los asistentes y estuvo muy presto para dar abrazo al suegro y beso a la novia, mientras el candidato presidencial Germán Vargas Lleras aprovechó que Uribe se fue temprano, para buscar adeptos durante la recepción. El senador Camilo Sánchez fue la punta de lanza del liberalismo; el representante Wilson Borja, la cuota del Polo Democrático en el festejo.

Todos dijeron que la novia estaba hermosa y Cáceres aprovechó para descrestar a los asistentes bailando champeta, para terminar finalmente contra el piso por culpa de un paso mal dado. El fiscal Mario Iguarán, quizá pensando tener alguna inmunidad, se le midió al erótico ritmo. Parecían  concentrados en la fiesta, pero en realidad se tejían alianzas. Dicen que Cáceres medía sus posibilidades de presidir el Congreso, Vargas Ll. calculaba voticos y el Presidente, con su corta presencia en el lugar, parecía dejar claro que tampoco se le escapa una.