Zozobra en Villavicencio

El asalto de un desmovilizado a la sede de un banco en la capital del Meta no dejó heridos.

Horas de pánico se vivieron el lunes en la capital del Meta cuando Joel Enrique Montalvo, de 35 años, de Majagual (Sucre) y desmovilizado del Bloque Central Bolívar, intentó asaltar la sucursal de Bancolombia con una supuesta granada. El hombre, que tomó como rehén a una empleada de la entidad financiera, repetía que necesitaba el dinero para dejarles una casa a sus hijos, por padecer de una enfermedad terminal. Luego de tres horas de zozobra, la Policía logró quitarle el presunto artefacto explosivo, que resultó ser de madera tallada.

Este episodio le costará a Montalvo una acusación, inicialmente, por los delitos de secuestro, intento de robo y terrorismo, según le explicó a El Espectador la directora seccional de fiscalías del Meta, María Elisa Rocha. Los cargos, sin embargo, serán determinados finalmente por un juez de garantías, ante el cual será presentado hoy el desmovilizado de las autodefensas, después de hacer una valoración de las pruebas recolectadas en el lugar de los hechos por parte de la Fiscalía, agregó Rocha.

Montalvo ingresó a las instalaciones de la sucursal financiera a las 10:15 de la mañana. Pretendía salir del lugar con un maletín en el que había guardado $8’765.000, pero la rápida intervención de la Policía impidió que lograra huir. Fue entonces cuando el hombre tomó como rehenes a una cajera del banco y a otras dos personas, y amenazó con hacer estallar una granada que llevaba consigo. Expresaba estar dispuesto a morir si no podía tomar el dinero pues, decía con insistencia, una enfermedad terminaría con su vida en un mes o menos.

Se requirió de un psicólogo, un sacerdote y un negociador de la Fuerza Pública para persuadir al ex paramilitar de dejar en libertad a sus rehenes y, posteriormente, quitarle la falsa granada. Este martes, Medicina Legal realizará una serie de exámenes médicos y sicológicos para determinar su estado físico y mental. Este capítulo recordó el vivido en Bogotá en mayo del año pasado, cuando el ex suboficial del Ejército Édgar Paz Morales, granada en mano, se tomó una sede de Porvenir. El ex sargento pedía que la institución castrense le otorgara una pensión pero, en cambio, fue condenado a 200 meses de prisión.

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