“Daría la vida por ganar la Copa”: Sebastián Verón

Al igual que su padre en la década del 60, Verón es la estrella, el referente.

La calle 462, cubierta de coronas verdes en ambas veredas y casitas multicolores, conduce a un portón pintado de rojo y blanco. Un guardia de seguridad permite el acceso y, detrás de él, uno puede entrar al mundo de Estudiantes. El Country Club de City Bell es el hogar de los pincharratas, apodo que adquirió el equipo en la década del 60 por estar integrado en su mayoría por jugadores que se dedicaban a estudiar medicina, una especialidad en la que se inyectaban roedores para las prácticas en la facultad.

Allí se respira la mística que hizo de esta institución una identidad, una bandera, un mandato copero. La tomó en 1968, 1969 y 1970, cuando se adueñó de la Libertadores. La fortaleció en este nuevo milenio, a un paso de la gloria, más allá del empate en el partido de ida. Hay una esperanza que excede la lógica para el duelo de hoy en el Mineirao.

Tiene un emblema Estudiantes. Al igual que su padre en la década del 60, Verón es la estrella, el referente. Vale la pena, entonces, escuchar a La Brujita.

¿Por qué es tan importante ganar esta Copa para Estudiantes?

Por todo lo que se vivió en el club, para nosotros sería espectacular poder ganar el trofeo. Crecimos con la enseñanza de nuestros antecesores que nos explicaron lo que significa jugar esa copa. Nos transmitieron de generación en generación el sentido de pertenencia, el ser protagonistas, el querer ganarla como sea. Nos criamos con la mística.

¿Qué daría por ganarla?

Todo. Cambiaría todos los títulos que conseguí a lo largo de mi carrera por ser campeón con Estudiantes. Sin dudas. Para mí, ganar un torneo tan importante, el mismo que consiguió mi papá, sería un orgullo. En mi vida y en mi carrera.

¿Y después podría pensar en ser tricampeón como su padre?

Todavía no ganamos esta Copa, por favor. No podemos pensar más allá. Ojalá podamos ser campeones. Después, el futuro, se verá.

¿Cómo se imagina el partido?

No será fácil, claro. Debimos haber ganado en La Plata. De todos modos, no podemos lamentarnos por no haber conseguido el triunfo que necesitábamos. Tenemos un plantel capacitado para afrontar estos partidos. Sabemos que es una final, que sólo quedan 90 minutos y la gloria. Y vamos a dejar todo, la vida, incluso, para poder volver a Argentina con la Copa.

¿Los sorprendió el planteo de Cruzeiro en La Plata?

La verdad, parecían más argentinos que brasileños. Jugaron con mucha inteligencia, nos cortaron el circuito de juego.

¿Por qué cree que no lograron la victoria que necesitaban?

Cruzeiro se cerró bien y su arquero (Fábio) estuvo muy inspirado. Si bien no generamos tantas situaciones en el área de ellos, tapó pelotas importantes.

En Belo Horizonte hay un gran optimismo por parte de ellos…

Los partidos no se ganan antes de jugarlos. Y si ellos están confiados, mejor para nosotros. Nos puede ir mejor.

¿Se ve campeón?

Ojalá. Nosotros tenemos mucha fe. Tenemos la mentalidad que se necesita para este tipo de partidos. Con mucha fortaleza anímica y mental. Mi deseo es ser campeón, como el de toda la gente de Estudiantes.