Manta en Colombia, una mala idea

El Gobierno Nacional ha tenido una actitud poco transparente respecto al traslado de funciones de la base de Manta a instalaciones colombianas.

Primero, el anuncio vino del lado del embajador de Washington, lo que fue desmentido por el ministro de Defensa. Luego fue el mismo ministro quien en una de sus visitas al Pentágono dijo que sí, que sí habría traslado. Luego el Presidente en Caracas dijo que nadie podría hablar de la palabra Manta en el Gobierno. Y ayer de nuevo el ministro dijo que sí, que ya casi.

Cuál es la cuestión de fondo. Lo que se discute no es si se requiere mayor cooperación de Estados Unidos en la lucha antinarcóticos, lo que claro que sí se requiere. Hoy la hay y la seguirá habiendo, pero una base, así sea por partes, tiene otras implicaciones. Es una plataforma de operaciones de una fuerza militar y/o de inteligencia de otro país, en este caso EE.UU., en nuestras tierras. Esa plataforma se hace o para operar en otros países desde territorio colombiano o para operar dentro de Colombia.

Si es lo primero, pues es nada menos que un gesto de hostilidad frente a esos países en donde van a operar el recurso, sea de inteligencia, de reconocimiento, etc., desde territorio colombiano. Es prestar nuestro territorio soberano para asuntos sobre los que no tenemos control.

Recordemos no más la fuerte tormenta diplomática que se dio en Europa cuando se supo que aviones norteamericanos habían volado sobre sus espacios aéreos y en ciertos casos usando bases norteamericanas en sus territorios, para transportar detenidos de Al Qaeda hacia centros de tortura como Guantánamo. Es en este caso una hostilidad innecesaria hacia nuestros vecinos suramericanos.

Si es para operar en nuestro territorio, pues debería ceñirse a las formalidades que rigen la cooperación militar y policial con Estados Unidos. Si es para operar autónomamente se quebrantaría la Constitución Nacional. Una base es un centro de operaciones o de inteligencia, operado de manera autónoma por quien tiene ese permiso y sin injerencia del Gobierno en cuyo territorio está la base. Por supuesto no debería tener autonomía para operar en territorio nacional, pues esto debería requerir otras formalidades que son las mismas que exige la Constitución.

Me parece que sea cual sea el propósito de estas instalaciones, una decisión de este calibre debería ser explicada ante la Comisión Asesora de Relaciones Exteriores.

Hay mucho de oscuro en este asunto y, al parecer, mucho de culiprontismo.

Colombia necesita cooperación y más de Estados Unidos, pero la pregunta es: ¿en qué condiciones?, y, ¿con qué controles? Sin discutir estos puntos seguiríamos como el hijo bobo de Estados Unidos, lo que en las condiciones actuales tendría más de bobo que de hijo.

* Ex ministro de Defensa y precandidato presidencial liberal.