Enredos con lote de la mafia

Fiscalía inició extinción de dominio a un predio del capo Hélmer ‘Pacho’ Herrera que fue comprado por la iglesia Misión Carismática al Mundo.

En la página web de la iglesia cristiana Misión Carismática al Mundo (MCM) se lee lo siguiente: “Cali ha sido conocida, durante las últimas décadas, como uno de los centros mundiales de actividades ilícitas de los carteles del narcotráfico y aun cuando ha sido llamada ‘la sucursal del cielo’, no ha hecho honor a este nombre, debido a esta y otras actividades delincuenciales. En medio de este caos social y político surgió un aporte para recuperar la esperanza cuando, en 1984, el pastor Jorge Villavicencio fundó la MCM”. La congregación religiosa, sin embargo, vive hoy un pasaje difícil, precisamente por las mafias del narcotráfico.

En desarrollo de un proceso de extinción de dominio sobre varios bienes de Hélmer Pacho Herrera —jefe del cartel de Cali asesinado en noviembre de 1998—, la Fiscalía identificó un predio situado en el sector de Meléndez, en el sur de Cali, de propiedad de la iglesia Misión Carismática al Mundo. Se trataba de un lote que figuró, por muchos años, a nombre de la Inmobiliaria UMV S.A., la cual era manejada por el clan Herrera. Según la denuncia que instauró en la Fiscalía John Walter Ruiz, dicho bien hacía parte del emporio ilegal que adquirió el cuarto hombre en importancia del temido cartel de Cali.

Precisamente la Fiscalía 28 de la Unidad de Lavado de Activos inició a finales de mayo pasado extinción de dominio sobre el predio, ubicado en la calle 5A entre carreras 83 y 84 de la capital del Valle. Según el expediente, la inmobiliaria del capo transfirió la posesión real y material del lote a José Jesús Quiceno y Rosa Inés Giraldo vda. de Pérez. La negociación fue protocolizada mediante escritura pública en 1996, en la notaría única de Jamundí. Por intermedio de un supuesto apoderado de Quiceno y Giraldo, llamado Óscar Naranjo Grisales, años después el inmueble le fue vendido al pastor Jorge Villavicencio Rosales.

No obstante, la Fiscalía detectó múltiples irregularidades en la negociación y tenencia de este terreno, vendido hace 13 años por un valor comercial de $420 millones. Por ejemplo, la escritura mediante la cual el clan Herrera negoció el predio con Quiceno y Giraldo en 1996 tenía tachaduras y enmendaduras, lo cual despertó las sospechas de las autoridades, que luego establecieron que ninguno de ellos había sido el verdadero propietario del inmueble. “Esta negociación estuvo rodeada de un manto de irregularidades y falsedades soportadas en el expediente”, resaltó la Fiscalía en un informe conocido por El Espectador.

Los investigadores tienen razones para creer que la negociación celebrada entre el reconocido pastor Jorge Villavicencio Rosales, José Jesús Quiceno y Rosa Inés Giraldo no llenó los requisitos legales y hay indicios de que se sabía que el verdadero propietario del lote era el narcotraficante Hélmer Pacho Herrera. Mientras la investigación avanza bajo el radicado 8208 en la Unidad de Lavado de Activos de la Fiscalía, el pastor Villavicencio, consultado por este diario, manifestó que no quería pronunciarse sobre el asunto para no perjudicar a su congregación.

La iglesia MCM

En 1982, el boliviano Jorge Villavicencio llegó a Colombia. A los dos años fundó la que hoy se conoce como la iglesia cristiana Misión Carismática al Mundo (MCM), que tuvo expansión hacia Cali, Palmira, Jamundí, Yumbo, Florida, Buenaventura, Buga, Tuluá, Zarzal y Sevilla (Valle); en Quimbaya y Armenia (Quindío) y en Santander de Quilichao y Popayán (Cauca). En 1988, según refiere su página institucional, el boliviano contrajo matrimonio con María Consuelo Hernández, quien, como él, funge como pastora y es la vicepresidenta de la MCM.

Villavicencio fue ordenado como predicador el 7 de abril de 1987 en Bogotá por el pastor “mundialmente afamado” Benny Hinn. Posteriormente adoptó las enseñanzas del pastor David Yonggi Cho, uno de los directores de iglesias más grandes del mundo en Seúl (Corea del Sur) y la replicó en el país, siendo su congregación, según ellos mismos, una de las de mayor crecimiento en Cali y sus municipios aledaños. No obstante, la investigación de la Fiscalía sobre el lote del clan Herrera tiene en una encrucijada judicial al pastor, que deberá explicarle a la justicia cómo terminó enredado en una transacción comercial con un predio que por muchos era conocido en Cali como un bien más de la mafia.