“No soy un cardenal golpista”

Por pedirle al depuesto presidente Manuel Zelaya que no regresara al país, monseñor Óscar Rodriguez Maradiaga ha sido blanco de fuertes críticas.

“Cardenal golpista” y “cardemal”, se lee en muchas paredes de la capital hondureña. Monseñor Óscar Rodriguez Maradiaga está en el ojo del huracán desde que pidió al derrocado Manuel Zelaya que no regresara a Honduras “para evitar un baño de sangre”. Arzobispo de Tegucigalpa, salesiano, referente moral de Honduras y figura destacada de la Iglesia hispanoamericana, el cardenal es objeto de críticas y elogios en una Honduras muy polarizada.

¿Le duele que lo llamen golpista?

Es natural, soy humano de carne y hueso. Yo entiendo que los que han pintado eso no son hondureños. Está clarísimo. No soy golpista. Yo soy el primero en rechazar el golpe de Estado.

En el último cónclave fue uno de los más firmes aspirantes al papado como sucesor de Juan Pablo II. ¿Se jugó su carrera eclesiástica con su pronunciamiento crítico con Zelaya.

Uno no debe pensar en su carrera eclesiástica, sino en la verdad, en el bien.

¿El Vaticano aprobó con anticipación el documento de la Conferencia Episcopal en el que legitimaban al gobierno de facto de Micheletti?

No legitimamos a nadie. Recibimos ataques por no pronunciarnos sobre la situación en Honduras. Antes de hacerlo buscamos la información adecuada. Después convocamos a la Conferencia Episcopal. De ahí salió el comunicado que suscribieron todos los obispos y que contó con la aprobación previa del Vaticano.

¿Los obispos tomaron partido contra Zelaya, cuando el mundo condenaba a los golpistas?

Para entender lo sucedido en Honduras hay que seguir todo el proceso, analizar lo acontecido desde el 23 de marzo. Ha sido todo un camino de violación sistemática de la Constitución por el presidente Zelaya. El Episcopado estuvo tres horas reunido con él. Le dijimos que no convocara un referéndum que daba vía libre a su reelección porque no era legal, dividía al país y violaba la Carta Magna. Era como ponerse una soga al cuello. La Constitución dice que quien proponga ese cambio cesa de inmediato en su cargo. Es decir que cuando Zelaya fue capturado por el Ejército ya no era presidente de la República.

¿Hasta qué punto golpeará a Honduras el bloqueo político y económico?

El bloqueo a Honduras va a causar mucho daño a los ricos, pero también a los pobres. El gobierno de Zelaya se sostenía con el dinero de Hugo Chávez.


¿Ve factible el regreso de Zelaya al poder?

En este momento no. Para pacificar al país sería más prudente y más patriótico que renunciara a regresar de inmediato.

¿Qué piensa de los insultos de Chávez?

Me llama loro del imperio y payaso vestido de cardenal. Los insultos contra mí son lo de menos. Lo peor fue que le dijo al pueblo hondureño que quien no estaba con la alianza bolivariana (Alba) era un vendepatrias o un idiota. Al presidente Zelaya le hablamos del peligro que suponía la intromisión de Chávez. Respondió: “Yo no soy chavista, pero me sirve el dinero de Chávez”.

Chávez dirigió desde Caracas el frustrado retorno a Honduras de Zelaya, que produjo un muerto ¿Cree que Chávez buscaba provocar una masacre?

Sí, sí, sí. En una manifestación ordenada y dirigida desde Honduras no hubieran ido a derrumbar las cercas del aeropuerto. Ese aeropuerto ya es de los más peligrosos en un aterrizaje normal.

¿Podría ser una solución que Zelaya regresara a la presidencia pero no al poder?

Cómo haríamos para que surja ese personaje químicamente puro? Es imposible.

¿Y si renuncian Zelaya y Micheletti?

¿Y entonces quién asume?.