“Sospecho vínculos con Colombia”

Samuel Logan es periodista, autor del nuevo libro This is for the Mara Salvatrucha (Esto es para la Mara Salvatrucha) y habló con <strong>El Espectador</strong>.

¿Qué significa ser miembro de la MS?

La MS-13 es una familia; ser miembro es como ser hermano o hermana. Una vez que uno esté iniciado, a través de un rito de 13 segundos de abuso físico, el amor y el apoyo que recibe son reconfortantes.

¿Qué tan preocupante es su poder en las cárceles?

Es muy preocupante. Los miembros de las pandillas entran y luego salen sin reformarse, pero con un vigor renovado. Dentro de las cárceles, los líderes quedan protegidos y pueden reinar desde una fortaleza fácilmente defendida; no son prisiones, son castillos.

¿Qué cambios hay que hacer en las políticas?

Se requiere toda una gama de cambios en Centroamérica y en los Estados Unidos. Pero la MS-13 y la violencia que trae son síntomas de problemas subyacentes. Las causas fundamentales son la pobreza, la educación inadecuada, el desempleo y un sistema de emigración y de remesas que recompensa a los que salen del país. La comunidad internacional tiene que ayudar con algo más que los pesitos ofrecidos por la Iniciativa Mérida (la versión del Plan Colombia para México y Centroamérica).

¿Las cárceles de los EE.UU. son más eficaces?

Hasta cierto punto. Comparadas con las cárceles en Centroamérica, la corrupción y el contrabando son mínimos. Sin embargo, la tarea más difícil es controlar la sociedad carcelaria, que está dominada por la necesidad de afiliarse con un grupo —en muchos casos, una pandilla— para sobrevivir o tener una vida decente.

¿La MS-13 tiene vínculos con Colombia?

Lo sospecho.

¿Cómo ve el futuro de la MS-13?

No ha llegado a su pico. Me causa curiosidad ver qué tanto va a evolucionar hacia algo que represente una organización criminal, como el Cartel de Sinaloa o Los Zetas. Estoy mirando detenidamente El Paso, Texas, donde la pandilla carcelaria Barrio Azteca ha sido golpeado por fallas legales. ¿La MS-13 tomará su espacio? Quizás. Hay una docena de otras pandillas locales que podrían competir por el territorio, pero no son tan violentas o tan motivadas como muchos miembros de la Mara Salvatrucha.

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