Que ni la muerte los separe

El suicidio de Edward Downes, director de orquesta inglés, y su esposa, hace recordar a otras parejas que decidieron morir juntos.

“Después de 54 años de estar juntos, decidieron terminar sus vidas antes de continuar batallando contra serios problemas de salud. Murieron pacíficamente y en circunstancias de su propia escogencia”. Así comunicaron los hijos del director de orquesta Edward Downes y su esposa Joan, el fallecimiento de sus padres en una clínica de la organización suiza Dignitas, especializada en brindar una muerte asistida a las personas que lo soliciten.

Downes es recordado por ser el primer director en presentarse en la Casa de la Ópera en Sydney. Tenía 85 años, estaba casi ciego y sufría una pérdida de audición inminente. Su esposa tenía 74 años.

La pareja de ingleses se sumó a una lista de amantes que a lo largo de la historia y ante los quebrantos de la vejez o los problemas de la vida, tomaron la decisión de suicidarse. El novelista Arthur Koestler y su esposa Cynthia; el escritor austriaco Stefan Sweig y Charlotte Altmann; el nazi Joseph Goebbels y Magda; y el vienés André Gorz y Dorine son algunos ejemplos memorables.

Koestler, uno de los más acérrimos defensores de la eutanasia, se quitó la vida junto con su esposa en 1983. El escritor, quien sufría de Parkinson, había dicho a lo largo de su vida que se suicidaría cuando no pudiera soportar más. La pareja dejó una nota en la puerta principal de su hogar para que la empleada leyera: “No subas. Llama a la Policía”.

En Colombia, la Corte Constitucional declaró, en 1997, que la muerte asistida es legal siempre y cuando se cumplan ciertos criterios: que la persona lo solicite reiteradamente, esté en intenso sufrimiento y la realice un médico únicamente cuando no haya ningún otro método de ayuda.

Sin embargo, después de 12 años de proferida la sentencia, no hay una ley que reglamente este procedimiento. La ley, en opinión del neurocirujano y presidente de la Federación Mundial de Sociedades del Derecho a Morir Dignamente, Juan Mendoza Vega, permitiría que la muerte asistida se hiciera con el conocimiento de las autoridades, en vez de realizarse en silencio, como sucede hoy en día.

El senador Armando Benedetti ha presentado en dos ocasiones el proyecto de ley que regularía la eutanasia en el país; en ambas oportunidades se ha hundido.

Los Goebbels

Joseph Goebbels, ministro de propaganda de Adolfo Hitler, prefirió suicidarse antes que entregarse al Ejército soviético durante la última ofensiva de la Segunda Guerra Mundial, que terminó con la caída de Berlín en manos de los aliados.

Goebbels murió junto con su esposa, Magda, y sus seis hijos. Las circunstancias exactas de muerte de la pareja siguen siendo un misterio hasta hoy. Algunos dicen que fueron ejecutados por sus colaboradores; otros, que Joseph le disparó a Magda.

La muerte de André y Dorine

André Gorz, filósofo, se quitó la vida junto con su esposa, Dorine, el 22 de septiembre de 2007. La decisión fue tomada luego de que a Dorine le descubrieran una serie de masas de productos de contraste, unas soluciones empleadas para que ciertas áreas del cerebro resalten en algunos exámenes, como los TAC.

La pareja envió a 50 personas, a modo de nota final, un correo en el que se leía: “Ellos se unieron en la muerte como se habían unido en la vida”.

La angustia mortal de Stefan Zweig

El escritor Stefan Zweig y su esposa, Charlotte Elisabeth Altmann, se suicidaron en una habitación de hotel en Brasil en 1942. El motivo principal de la pareja para quitarse la vida era la angustia que les generó la expansión del nazismo durante la Segunda Guerra Mundial. En una mesa dejaron varias cartas para ser enviadas, todas en sus sobres  y con los sellos postales. Su última foto los muestra aún tomados de la mano, uno encima del otro.

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