“Quise ser galán de televisión”

Carlos el ‘Gordo’ Benjumea contó detalles de su vida actoral.

 ¿Entró pisando fuerte al escenario con ‘Infiel ¿Imposible?’

Entré como los ñu, con los cuernos adelante.

¿Por qué estaba tan perdido?

No es que uno se pierda, es que lo esconden (risas).

¿Cuál es el mejor tratamiento para adelgazar?

La pipiterapia.

La vez que pesó menos y la que pesó más.

En estos momentos, que estoy en 90 kilos, y la que pesé más, 150 kilos.

¿Quién le aconsejó que se tinturara el cabello?

De canas el personaje que ahora estoy interpretando quedaba muy viejito, entonces decidimos echarle tintura. Aunque parezco un viejito homosexual.

¿Con qué personaje se ha divertido?

Con todos, mi trabajo ha sido una diversión desde que arranqué.

¿Cómo le fue en su escenario político?

Muy mal, afortunadamente no duré, no hubiera podido aguantar ese tipo de debates y problemas que hay en ello.

¿Su candidato para la presidencial de 2010 es liberal?

Mi candidato es: no es el que piensan, sino el que debe ser.

¿Qué extraña de la televisión de su época?

Nada.

¿Qué le parece irresistible?

Una mujer.

Con toda su trayectoria actoral, ¿cómo ve a los actores de ahora?

Hay buenos y también malos, de todo hay en la viña del Señor.

¿Alguna vez se sintió rechazado por ser gordo?

Siempre uno se levantaba una amiga y lo primero que le decían era: ¿cuánto pesa? Ahí se acababa todo el encanto.

Un amigo memorable.

Pacheco y mis hijos.

¿Qué le gustaría volver a repetir?

La ‘Casa del Gordo’.

¿Qué queda de la famosa ‘Casa del Gordo’?

Quedan grandes recuerdos y muchas ilusiones para volverla a abrir.

¿Qué sería el ‘Gordo’ Benjumea sin la actuación?

No me imagino…

¿De qué es enemigo?

De la violencia, en ninguna de sus formas.

¿El escenario que le falta por pisar?

El de la muerte, para ya voy; ya me llamarón y me dijeron que es un personaje bonito.

Lo más gracioso que ha hecho en su vida.

Vivir.

¿Con qué se deja tentar?

Con el dinero, un buen proyecto y una buena comida.

¿Quién lo apodo el ‘Gordo’ Benjumea?

En mi casa me empezaron a decir gordito, luego gordo mi amor, gordo miserable y ahora gordo h.p. Eso es toda una evolución.

¿Qué le gusta más: dirigir o actuar?

Todo, y me encanta escribir.

Una mentira piadosa.

Que le digan a uno ‘te quiero mucho y yo también’.

¿Cómo logró perder la timidez?

Nooo… la he perdido, soy muy tímido, en el escenario soy otra cosa.

¿Cuál es su gran temor?

Morir.

¿Qué era lo más característico del ‘Gordo’ Benjumea?

Actuar.

Su mayor defecto.

Mi intensidad.

Un buen humorista.

Woody Allen y Charles Chaplin.

¿Y uno colombiano?

Me gusta el humor de la radio, porque es político y blanco. No me gusta el que es hecho con groserías, éste ofende.

Un actor.

Mi hijo, Ernesto Benjumea.

¿Algún día pensó en ser galán de telenovela?

Sí, claro, pero no se me hizo (risas).

Un recuerdo del ‘Taxista millonario’.

La verdad no me gustó, discutimos mucho el final, para mí fue terrible, aunque a la gente le encantó.

¿Se considera un peso pesado de la actuación?

No me considero un peso pesado.

Hay una canción que dice: “La pinta es lo de menos, vos sos un gordo bueno… ¿Se siente identificado con la frase?

Esa canción es argentina y la lanzamos con Alfonso Lizarazo en los años setenta.

En el papel de animador, ¿qué le aprendió a Pacheco?

Todo y lo que más me enseñó es a ser uno mismo cuando está animando.

¿Con Coestrellas se estrelló en los negocios o le fue bien?

Me estrellé.

 

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