‘Oficina de Envigado también está en Bogotá’

A punto de cumplir dos meses en el cargo, el coronel César Augusto Pinzón hace una radiografía de la delincuencia en la ciudad.

El pasado 26 de mayo llegó a la Dirección de la Policía Metropolitana de Bogotá uno de los más grandes expertos en inteligencia de esa institución. Se trata del coronel César Augusto Pinzón, ex director de la Dijín, hombre clave en la captura de Don Mario y muy cercano al general Óscar Naranjo, director de la Policía. El oficial, en diálogo con El Espectador, asegura que más que hacer programas y aumentar el pie de fuerza en la capital —tareas que cumple rigurosamente—, su mayor reto es detectar los focos de delincuencia en la ciudad para poder acabarlos.

En ese sentido, asegura que la verdadera amenaza es el narcotráfico, que se hace presente con pequeñas redes de varias de las llamadas oficinas de cobro, como la de Envigado, autoras de uno que otro asesinato en Bogotá. Asimismo, señala como mafias a las bandas de jaladores de carros y aquellas dedicadas al fleteo.

El coronel, quien afirma estar consciente de que en este año electoral la seguridad será el tema bandera de más de una campaña, deja entrever que tanto las Farc como los paramilitares y sus bandas emergentes dejaron de ser un gran peligro para la capital.

¿Cuáles son las grandes amenazas para la seguridad de Bogotá?

La gran amenaza es el narcotráfico, pero también hay otros tipos de mafias, que no son a gran nivel, dedicadas a robar carros y al fleteo.

¿Cómo funcionan estas mafias?

Mire, de cada 1.600 vehículos hurtados en la ciudad, mil son robados bajo la modalidad de jalado, muchas veces por descuido de los dueños. En algunos barrios, los ladrones cuentan con la complicidad de celadores que los ayudan a guardar los carros hasta la madrugada, cuando los sacan a Chía y de ahí a ciudades como Bucaramanga. Incluso, hay vehículos hurtados que salen del país.

¿Cuántos carros se roban a diario en la ciudad?

En este momento unos cuatro diarios, pero hay picos y eso varía. En 2006 eran 35 todos los días. Ahora vamos a fortalecer el sistema de cámaras de seguridad en las calles con un nuevo software que va a revolucionar la vigilancia. Tenemos 622 cámaras funcionando y colocaremos más.

¿En qué consistirá esa revolución?

Por supuesto, no puedo dar mayores detalles para no alertar a los delincuentes, pero será un gran avance tecnológico y lo haremos con la ayuda de la Alcaldía.

Por cierto, ¿cómo son sus relaciones con el alcalde Samuel Moreno?

El Alcalde sin duda está muy comprometido y apoya mucho el tema de la seguridad. Eso tengo que reconocerlo. Ahora estamos hablando de un centro de monitoreo, de la adquisición de unos vehículos, de cien patrullas, de cámaras inteligentes. Yo no solamente hablo del aumento del pie de fuerza y de planes y programas para la capital, que los estoy haciendo. Tengo el reto de arreglar el asunto del robo de vehículos y ya llevo cinco bandas capturadas. Ahora vienen las del sur. Tenemos identificadas unas ocho bandas con diferentes modalidades.

¿Qué modalidades?

Son bandas que tienen de cuatro a siete integrantes. La mayoría son jaladores de carros, pero también atracan y usan escopolamina.

¿Cuántas bandas de jaladores hay y en qué sectores operan?

Puede haber cinco bandas. Operan sobre todo en Kennedy, en Barrios Unidos y también en parte de Chapinero. Los estamos atacando. En el norte, en Suba, Engativá y Usaquén también hay jaladores.

Díganos los nombres de las más buscadas.

No vale la pena decir los nombres, porque los alertamos.

Hablemos de otra mafia: la del fleteo. ¿Qué ha podido detectar al respecto?

Hemos capturado 25 bandas que se dedicaban a robar a los clientes de los bancos. Si miramos la transición que se ha visto en este delito, nos damos cuenta de que hace 10 años lo que se estilaba era el atraco bancario. Esto ha bajado muchísimo. Ahora la modalidad es la del fleteo.

¿Cómo se dan los robos?

Son bandas muy populosas. Es decir, tienen mucha gente vinculada. Se suele mencionar mucho a los empleados de los bancos, pero debo decir que jurídicamente hasta ahora no hemos podido comprobar que haya uno solo de ellos involucrado en un caso. La modalidad es que un cómplice hace cola en el banco, maneja un bajo perfil para no llamar la atención y mira quién saca una gran cantidad de dinero. El resto de la pandilla espera afuera alguna señal. Usualmente roban entre uno y cien millones de pesos.

¿Dónde se presenta más el fleteo?

Del centro al norte de la ciudad, porque son las zonas donde más dinero se maneja.

¿En qué porcentaje matan a la víctima del robo?

Sólo cuando hay resistencia.

¿Hay algún cálculo sobre cuánto es el detrimento a la ciudad por cuenta del fleteo?

Muy difícil saberlo. Se habla de que a diario se hacen en Bogotá 250 mil transacciones bancarias y se presentan unos 10 casos de fleteo cada 24 horas.

De todas estas mafias, ¿cuál es la gran amenaza?

La verdadera mafia es el narcotráfico. Ese es el cordón umbilical del homicidio. Por ejemplo, podemos ver lo que pasa con las llamadas oficinas de cobro, como la de Envigado, en Bogotá.


¿Hay oficinas de cobro como la de Envigado en la ciudad?

Hacen su arribo a Bogotá por varias cosas: porque la ciudad es grande y gente de su misma organización llega hasta acá huyendo de ellos porque les deben dinero. Entonces, los grandes jefes mandan sicarios para que les hagan cacería a sus deudores. Por eso a veces ve uno que matan a una pareja al norte, que aparece amarrada en un carro lujoso. Es típico de estos casos.

¿Cuántas llamadas oficinas de cobro hay?

No es que se establezcan en la ciudad. Llegan máximo cinco tipos. Para nosotros como Policía es muy difícil tratar esto, porque no funcionan de la misma manera que en otras ciudades. Son redes.

¿Cuántos asesinatos se cometen por cuenta de estas oficinas de cobro?

Este año se han presentado unos cinco casos de ese nivel. Pero para explicarles otro problema de la ciudad, les cuento que también nos preocupa el microtráfico de droga.

¿Cómo funciona el microtráfico?

Con basuco. Es un mercado pequeño, pero genera homicidios, extorsiones, desplazamiento y mucho drama.

¿De qué manera?

Son minicarteles y tienen asiento en muchos barrios. Si alguien quiere acceder a su mercado y quitarles clientes, se presentan homicidios. Es una mafia tenaz. Estamos trabajando en la incautación de esa droga y, sobre todo, en la extinción de dominio y allanamiento de las casas que les sirven de centros de acopio.

¿Dónde están esos minicarteles?

No están fijos. En Kennedy hay. En el Bronx. En Chapinero, por poner un ejemplo, puede haber mil expendios. Gramean el basuco y tienen distribuidores.

¿Cuáles son los sitios más peligrosos de Bogotá?

Tenemos ubicadas 31 zonas críticas.

No ha mencionado a las Farc, que supuestamente accionan petardos y generan terrorismo.

Hay gente que dice que las Farc no tienen cómo tomarse a Bogotá. Lo cierto es que no hay ninguna ciudad del mundo que esté totalmente blindada. Para la muestra, hace poco hubo un tiroteo en los alrededores del Capitolio en Washington. Sin embargo, las Farc no son la verdadera amenaza.

¿De qué manera hace presencia la guerrilla?

Tienen dos tipos de milicianos: estudiantes, a los que intentan reclutar con el asunto de los ideales, y gente humilde, a la que le ofrecen dinero para, por ejemplo, poner un petardo.

¿Y de los paramilitares qué? Dicen que son los autores de los panfletos amenazantes que han llegado a varias localidades…

Yo no lo doy por cierto. Tampoco es cierto que haya habido muertes o masacres por ese tema. O si no, ¿dónde están esos muertos?

Pero se asegura que imponen toque de queda en varios barrios…

Yo creo que hay gente que amenaza con eso y que los residentes prefieren guardarse por miedo.

¿Cuántas muertes violentas se presentan en promedio los fines de semana?

Hay picos. Hace poco tuvimos 17 muertos, pero el año pasado hablábamos de 22. El 80 por ciento se debe a riñas.

Las oficinas de cobro en Bogotá

“Oficinas de cobro como la del ‘Loco Barrera’, ‘Cuchillo’, ‘Mario’ o la de Envigado hacen presencia en Bogotá para buscar a sus deudores. Estos últimos se ubican en lujosos apartamentos y cuentan con escolta y carro blindado. Cualquier día, llegan a buscarlos otros delincuentes, por lo general vienen de a cinco, mal hablados, con aspiraciones mínimas de seguridad, y se hospedan en residencias en las que no les pidan mayores datos. Hay gente en Bogotá que los ayuda con contactos con tenderos y empleados de estos hoteles. Cuando actúan suele aparecer gente de apariencia pudiente asesinada con tiros de gracia. Una vez cumplen su misión en la ciudad, se retiran hasta nueva orden. Son redes, pero no están establecidos acá de manera permanente. Hay que entender el contexto de lo que sucede en otras ciudades”.

Carros robados van al exterior

“Por $100 o $50 mil, las bandas arreglan con algunos celadores para que, una vez cometido el robo, les ayuden a guardar los carros mientras pasa la búsqueda inicial. Pasado esto, a las 2 o 3 de la mañana sacan el vehículo y lo llevan por lo general a Chía por la séptima. De ahí pueden ir bien a Tunja o a Barbosa, e incluso a Bucaramanga. Los delincuentes estudian los horarios en los retenes de las carreteras y pasan en el momento en el que saben que habrá menos personal. Los carros llegan en ocasiones al exterior, donde son vendidos en forma de  autopartes”.