Zelaya marcharía a Tegucigalpa

Gobierno de facto insiste en que Zelaya sea juzgado. La canciller del depuesto presidente asegura que “comienza la marcha” hacia Honduras.

Manuel Zelaya parece que se echa al monte. Sin dar detalles sobre si encabezará la insurrección que pidió la semana pasada, el derrocado presidente hondureño pretendería crear un gobierno provisional en algún punto del interior del país. Esto, frente a la reticencia del gobierno de facto de Roberto Micheletti a permitirle el regreso al poder, como lo propuso (con condiciones), el presidente de Costa Rica, Óscar Arias.

De hecho, mientras continuaban este domingo las negociaciones, Patricia Rodas, ex ministra de Exteriores, afirmó que Zelaya se encaminaría a Honduras a reclamar el poder. “Hoy comienza la marcha”, aseguró, ante la torpeza con la que se adelantan los diálogos.

Tras su llamamiento a la “insurrección”, que no tuvo mayor acogida, Zelaya anunció otras medidas que tomaría si fracasa la mediación de Arias. De no obtener resultados que permitan su regreso, pondría en marcha distintos planes para lograr tal fin.

“Estoy preparando distintas alternativas: aéreas, terrestres y otras, para hacer sentir a esos militares vergüenza por lo que han hecho en contra del pueblo”, había subrayado el mandatario la semana pasada.

Pudiera ser una maniobra de guerra psicológica de Zelaya, pero en Honduras las fuerzas de seguridad lo toman en serio. Según fuentes de inteligencia, el ejército y la policía de Honduras han comenzado a desplegar efectivos en zonas por donde Zelaya podría intentar ingresar al país.

El presidente de Costa Rica, Óscar Arias, propuso este fin de semana en San José la conformación de un “gobierno de reconciliación nacional” presidido por Zelaya, así como adelantar elecciones un mes antes de la fecha prevista, en noviembre de 2009. Esto, como esfuerzo para reconciliar dos posiciones: la de Zelaya, que exige su restitución incondicional en el poder, y la de Micheletti, que ofrece renunciar si el depuesto presidente no regresa.

Zelaya públicamente aseguró que estaría dispuesto a compartir el poder hasta las próximas elecciones, aunque aseguró a un diario brasileño que proseguiría en su plan de convocar a una Asamblea Constituyente. Esta propuesta, que busca aprobar la figura de la reelección presidencial en el país, fue la causante de su deposición en primera instancia. El equipo negociador del gobierno de facto, entre tanto, se niega aún a permitir el regreso de Zelaya, y ayer, finalizando la tarde, aseguró que aceptaría su regreso, pero ante “los órganos judiciales”.

Para lograr el acuerdo, Arias considera necesario que Zelaya abandone sus pretensiones de convocar una Asamblea Constituyente. En palabras grandilocuentes, la ex canciller Rodas presenta a Zelaya como un moderno Morazán (general que lideró la independencia de Centroamérica). “En cualquier momento, el mundo verá cómo sembramos la bandera en cualquier lugar de Honduras. Zelaya va a ponerse al frente personalmente, conduciendo la resistencia popular”, dijo Rodas en La Paz.

Los partidarios de Zelaya dicen que ya no está en cuestión si su líder regresa o no, señalan que la incógnita está por dónde entrará a Honduras y cuándo.

De momento, nadie habla de crear guerrillas en un país donde la insurrección armada no cuajó a pesar de que en los países vecinos —El Salvador, Nicaragua, Guatemala— los movimientos insurgentes fueron muy fuertes.

Los siete puntos del mediador

Tras dos semanas de oficiar como mediador entre las dos partes que reclaman el poder en Honduras, el presidente de Costa Rica, Óscar Arias, había puesto en manos de ambas partes una fórmula de siete puntos.

Primero, la restitución de Manuel Zelaya al poder hasta enero. Segundo, la conformación de un gobierno de unidad con la mayoría de partidos políticos. Tercero, amnistía para todos los delitos políticos. Cuarto, la renuncia expresa del mandatario a modificar la Constitución para reelegirse. Quinto, anticipar las elecciones para el último domingo de octubre. Sexto, el traslado del comando de las Fuerzas Militares al Tribunal Electoral Supremo. Séptimo: la creación de una comisión de verificación de notables nacionales e internacionales”.

No se pasó del primer punto.