Expectativa en el Congreso por elección de su nuevo presidente

Sectores afines a la candidatura de Javier Cáceres a la presidencia del Senado aseguran contar con mínimo 60 votos. Gabriel Zapata confía en que se respetarán los acuerdos.

Con la amenaza del rompimiento de los acuerdos entre la coalición uribista para la escogencia de las mesas directivas de Senado y Cámara de Representantes, el Congreso de la República iniciará este lunes la última legislatura del período 2006-2010, la cual bien podría ser la última de la era presidencial de Álvaro Uribe Vélez. Precisamente una de las urgencias del Legislativo será sacar adelante la conciliación del referendo reeleccionista antes de la segunda semana de agosto, para así mantener viva la posibilidad de continuidad del Presidente.

Lo cierto es que a pesar de los intentos de mediación hechos por el Gobierno la semana pasada, la presidencia del Senado se decidirá voto a voto entre Gabriel Zapata, de Alas-Equipo Colombia —a quien según los pactos le debería corresponder al cargo— y Javier Cáceres, de Cambio Radical, quien dice responder con su aspiración a los “anhelos” de congresistas amigos. El Ejecutivo, sin tomar partido por ninguno de los dos, lanza mientras tanto mensajes de que antes que todo lo que se necesita es gobernabilidad.

¿Pero cómo están las cargas en las horas previas a la elección? Fuentes que intervienen directamente en la pugna le revelaron a El Espectador que las posibilidades de que Cáceres se quede con la presidencia del Senado son grandes y que contaría con el respaldo, además de su partido, del liberalismo, el Polo Democrático, Convergencia Ciudadana, sectores independientes y por lo menos 10 senadores del Partido de la U, lo que le aseguraría como mínimo 60 votos.

Por su parte, el senador Gabriel Zapata dice estar tranquilo y confiado en la palabra de los jefes y voceros de los partidos de la coalición, quienes le han expresado que van a respetar los pactos. El congresista antioqueño asegura también tener buenas relaciones con las bancadas de oposición.

La clave en la elección la tiene el Partido de la U. Y aunque en voz baja se habla de que por lo menos 10 senadores tienen simpatía con la aspiración de Cáceres, sólo dos de ellos han dado la cara: Armando Benedetti y Jairo Clopatofsky. La encrucijada para la U está en que cualquier titubeo en el Senado podría tener repercusiones en la elección del nuevo presidente de la Cámara, cargo que le corresponde y al que ha sido postulado Miguel Amín, del Atlántico.

De hecho, ya se conocen conatos de ‘rebelión’ en contra de la candidatura de Amín y el representante santandereano Édgar Alfonso Gómez, de Convergencia Ciudadana, amenaza con atravesársele gracias al apoyo de la oposición y de algunos sectores del mismo uribismo, inconformes con lo que denominan “maltrato de las anteriores directivas y del mismo Gobierno”.

La pelea está como para alquilar balcón. Al fin y al cabo, se trata de la última legislatura del cuatrienio, que se desarrollará de manera paralela a la campaña electoral y, por ahora, con la sombra de una segunda reelección presidencial. Sólo en las reuniones previas que hacen las diferentes bancadas antes de la Plenaria —citada para las 5:00 de la tarde– se definirá el futuro de los acuerdos y la unidad de la coalición uribista, de la cual depende el buen manejo de la agenda del Gobierno en el Legislativo.