Contradictorios giros en caso Maloka

La Sijín determinará si hubo un mal manejo del giroscopio en el que quedó atrapado letalmente el niño Diego Polanía.

La investigación para aclarar la muerte de Diego Polanía, de 12 años, producida el domingo en las instalaciones de Maloka, apenas comienza, por lo tanto, las autoridades aún no tienen las primeras evidencias que sirvan de apoyo para posteriormente imponer sanciones (desde multas hasta el sellamiento del lugar) o para eximir de cualquier responsabilidad al parque interactivo.

Son varios los puntos tenidos en cuenta en las indagaciones que adelantan la Sijín, la Secretaría de Gobierno y la Dirección de Prevención y Atención de Emergencias (DPAE). En primer lugar, se diagnosticará si Maloka cumplió con los lineamientos de seguridad correspondientes, es decir, si hace mantenimiento permanente a sus atracciones y si los operadores del lugar actuaron o no negligentemente.

Al respecto, Marcela Patiño, jefa de comunicaciones del parque educativo, aseguró que el giroscopio en el que quedó atrapado el niño sí recibió recientemente la revisión correspondiente. “Además, tenemos equipos conformados por enfermeras, personal de operaciones y apoyo de la DPAE y Bomberos para atender cualquier emergencia”, explicó.

Por otra parte, el cuerpo de Diego Polanía, quien estaba en compañía de una tía para celebrar su cumpleaños, sigue en Medicina Legal para diagnosticar las causas de su muerte. En este punto se barajan varias hipótesis. De acuerdo con Manuel Villamizar, director (e) del Centro Regulador de Urgencias del Distrito, “el menor sufrió una fractura cervical contundente”. Por su parte, el comandante de la Policía de Bogotá, coronel César Augusto Pinzón, dijo que un elemento en la cuerda de agarre pudo causarle asfixia al menor, quien posteriormente se soltó y se golpeó contra los barrotes del aparato.

Versiones contrarias emitieron algunos testigos del accidente. Según las mismas,  el pequeño cayó cuando el giroscopio estaba en movimiento y las manillas de seguridad se desprendieron. Para Villamizar, “el aparato ya estaba detenido en el momento del accidente. Al ser extraído hubo un error, el niño se zafó y cayó de cabeza”.

Las autoridades de Maloka aclararon que en once años de funcionamiento, es la primera vez que ocurre un accidente allí. Sin embargo, sorprende el silencio de sus directivos, quienes dijeron que sólo emitirán declaraciones una vez la investigación de las autoridades dé resultados.

También se desconoce el relato de los operadores del giroscopio, quienes pueden demostrar que el accidente no fue por negligencia o, por el contrario, aclarar si le dieron excesiva velocidad al aparato o si sacaron erróneamente al niño del aparato.

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