Sube tensión en Honduras

El depuesto presidente Manuel Zelaya anunció que regresará el próximo fin de semana a su país “como manda la ley”.

El gobierno de facto de Roberto Micheletti, tras dos rondas de fracasadas negociaciones, insiste en que Zelaya sólo será recibido en Honduras para ser enjuiciado. Entre tanto, los seguidores de Zelaya, incluyendo su esposa, se organizan tímidamente en el país para su recepción.

Zelaya ha llamado a una “insurrección” que no ha tenido mayores ecos. Sin embargo, el fallido mediador del conflicto, el presidente de Costa Rica, Óscar Arias, manifestó una profunda preocupación de que el fracaso de las charlas condujera a un “derramamiento de sangre”, y se puso como meta el miércoles para destrabar las conversaciones. El secretario general de la Organización de Estados Americanos, José Miguel Insulza, también se mostró temeroso: “Es casi imposible evitar (una confrontación) o llamar a la calma cuando la dictadura pretende quedarse en el poder”, afirmó.

A esto se suman los temores que genera el respaldo dado por el gobierno venezolano y el fronterizo gobierno nicaragüense al regreso de Zelaya, quien ha asegurado que entrará a Honduras: “Por aire, mar o tierra”.

El gobierno de facto de Roberto Micheletti pidió al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que investigue los intentos de intervención de Hugo Chávez en Honduras, pero este organismo no asumió la petición, por considerar a su gobierno ilegítimo.