¿El fin de la coalición?

El Gobierno nacional sufrió el lunes en un duro revés que podría afectar el trámite de sus iniciativas en el Congreso de la República –incluida la conciliación del referendo reeleccionista–, al romperse los acuerdos de la coalición para la elección de las mesas directivas del Senado para la legislatura 2009-2010.

El cartagenero Javier Cáceres, de Cambio Radical, fue elegido como nuevo presidente del Senado, pese a que los pactos decían que el turno le correspondía al antioqueño Gabriel Zapata, de Alas-Equipo Colombia, quien terminó declinando su aspiración.

De nada sirvieron los intentos de mediación del ministro del Interior, Fabio Valencia, por tratar de salvar la situación, ni la propuesta de repartir la presidencia entre Cáceres y Zapata, de tal manera de que cada uno estuviera seis meses en el cargo. Al final, gracias al apoyo de todos los partidos, uribistas y de oposición, Cáceres fue ungido. Como primer vicepresidente del Senado fue elegido Efraín Torrado, del Partido de la U, y como segundo vicepresidente, Jorge Guevara, del Polo Democrático.

El irrespeto de los acuerdos en el Senado tuvo implicaciones en la elección de las directivas de la Cámara de Representantes, donde el disidente Édgar Gómez (Convergencia Ciudadana) se impuso a Miguel Amín, del Atlántico y de la U, quien debió ser el elegido. En esa corporación, a las 10: 22 de la noche de este lunes el conservador Santiago Castro y el liberal James Britto eran los más opcionados para ocupar la primera y la segunda vicepresidencias, respectivamente.

Quedó claro que la última legislatura del segundo cuatrienio del mandato del presidente Uribe no será fácil y que el Gobierno deberá trabajar a fondo para sacar adelante sus iniciativas. Sin embargo, en el caso de Cáceres –a pesar de pertenecer a Cambio Radical, cuyo director Germán Vargas Lleras es candidato presidencial–, no se espera una labor de oposición dura al Ejecutivo. Cáceres es cercano a Bernardo Moreno, secretario general de la Presidencia, y ha expresado una posición afín al referendo reeleccionista. Falta ver qué ‘negociaciones’ hizo para quedarse con el cargo y las implicaciones futuras por la violación de los acuerdos, lo que traería desconfianza dentro de la misma coalición, la cual, para algunos, desde el lunes no existe.

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