“No soy goleador, sólo le pego bien”

Rubén Darío Bustos, sinónimo de gol en Millos, advierte que la buena media distancia que le distingue es de rachas y ahora está en la buena.

Un cambio se puede explicar de muchas formas, pero en el caso de Millonarios, modelo Clausura, se puede sustentar en un solo ejemplo que tiene nombre y apellido: Rubén Darío Bustos Torres.

El lateral de 27 años tuvo al igual que el azul un primer semestre para olvidar, pero en éste todo parece ser distinto y sus tres gritos en dos salidas, que han representado además cuatro puntos, así lo confirman.

El presente ilusiona, pero el goleador del equipo y de la Copa Mustang II prefiere no hacerlo y convertir cada partido en una final. Faltan muchas por disputar, pero con las jugadas hasta ahora está claro que Millos es otro y, en cierta forma, el nortesantandereano también.

¿Las tristezas se quedaron en el Apertura?

La verdad me siento muy feliz de ser parte de esta plantilla, de haberme quedado y estar aportando ahora, pero así como yo cada uno de nosotros está dando lo mejor de sí y eso es importante en cualquier trabajo grupal.

¿Por qué con Quintabani no se pudo y ahora con García sí?

Pienso que con el Profe Quintabani también nos entregamos al máximo, lastimosamente tuvimos un mal arranque y eso repercutió en el resto de la campaña porque igual trabajamos, estaba el compromiso, pero no tuvimos la suerte, jugábamos muy bien y terminábamos angustiosamente los partidos. Ahora se comenzó con resultados a favor y eso ayuda bastante.

¿El cambio de técnico se sintió en el interior del plantel?

La idea del Profe era muy buena, pero los resultados no se dieron, ahora con el profesor García llega otra y de pronto en el primer semestre veníamos muchos jugadores nuevos y se necesitaba constancia, la cual ahora se está dando un poco más. En mi caso fue un período de adaptación de seis meses, en el que me costó física y futbolísticamente, pero ahora estoy mejor y creo que así se está viendo en la cancha.

En Cúcuta lo querían, ¿por qué se quedó en Bogotá?

Siempre lo dije, que me quiero ir de Millonarios logrando una cosa importante, llegando al éxito vestido de azul. Había un interés del Cúcuta, donde dejé la puerta abierta, pero ya era una situación que el club debía resolver, si me dejaba ir o no, así que siguieron contando conmigo y eso me motivó.

¿Las críticas del primer semestre lo fortalecieron?

He aprendido dos cosas en el fútbol: una, que siempre las cosas se hacen para bien y, lo segundo, es que todo es trabajo y constancia. Hay que convivir con las críticas y por eso ni siquiera escucho los elogios, más bien me dedico a entregarme por completo al grupo, porque así se muestra respeto por la afición.

¿La hinchada volvió a creer en el equipo?

Desde que me bajé del avión, proveniente de Brasil, supe que llegaba a un grande, con una hinchada importante que debe estar en las buenas y malas, porque Millonarios es un equipo que merece una estrella y ser siempre protagonista.

¿Está trabajando más la pelota quieta?

La trabajé más con Quintabani, pero esto es de momentos, de rachas, no me considero goleador, sólo le pego bien a la pelota.

¿Para qué está Millonarios?

No puedo decir ahora que está para título, se tiene un buen equipo, pero hay que tener mesura, ir partido tras partido, y después iremos hablando, pero el primer objetivo es llegar a los 30 puntos para asegurar la clasificación y no depender de nada.