Los paisajes imposibles de Karim Estefan

Uno de los bogotanos más reconocidos del país.

Con la fotografía se construye un mundo nuevo, hasta el punto de negar lo que ven nuestros ojos, pues las imágenes se convierten en una realidad por sí sola, que finalmente habla de otra verdad. Esto resume el pensamiento de Karim Estefan, uno de los fotógrafos más reconocidos del país.

Estefan, quien aprendió a amar este arte gracias a su padre, cree que la fotografía tiene la bondad de develar el alma de la gente y de mostrar una versión de la realidad que se construye mutilando elementos.

Para este bogotano que ha dedicado la mitad de su vida a captar lo mágico y sorprendente del día a día, cada objeto y cada persona se vuelven una obsesión. Su más reciente fijación son las flores: clavellinas, cardos, pasionarias, margaritas, lirios, laureles; sus olores, sus texturas, su flexibilidad y sus colores, invaden su vida, su trabajo y hasta su cuerpo.

Este inmensurable gusto se ha denominado Paisajes imposibles, un resultado completamente emocional, inspirado por ese dolor que siente el corazón cuando hay que separarse del ser amado. Aquí, Estefan, como el verdugo que dispara la cámara, muestra por medio de esas flores indescifrables, encendidas y frágiles un poco de lo que él mismo es.

“Todo lo que uno hace es un autorretrato, ver esto es verme a mí de alguna manera”, afirma. Sus sueños, sus frustraciones, una conversación con su sobrina de cuatro años, sus amores y la obsesión que lo llevó a tatuarse el brazo con flores se exhiben esta vez en cuadros que abstraen la esencia humana.

“Hay flores que son muy obvias, otras que no lo son tanto, no quería hacer un referente a la parte botánica porque lo que hago es una abstracción pictórica. Para mí estos son paisajes, son cosas que añoro y definitivamente me gustaría estar en esos cuadros, en esos lugares, pero son una realidad imposible”.

Galería Cu4rto Nivel. Calle 93B N° 11A-84. Tel.: 6355153.

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