Obama, a prueba

El mandatario estadounidense pidió que antes del fin de las sesiones del Congreso se apruebe la reforma a la salud.

“Si este país no es capaz de pasar una ley que le garantiza a todos los ciudadanos el acceso a la salud, cosa que han logrado todos los países desarrollados hace muchos años, es que hay algo muy fundamental y estructuralmente mal sobre nosotros”. Así protestó esta semana una lectora de la revista The Nation, a la reticencia de los sectores conservadores del Congreso de Estados Unidos, que se oponen a la reforma al sistema de salud de Barack Obama.

Y por eso, el miércoles, en horario estelar, el presidente de Estados Unidos salió a jugarse el todo por el todo (en momentos en que las críticas a la ley le han diezmado 10 a 12 puntos, según encuestas) y le pidió al Congreso que ponga la salud por encima de la política: “Esto no es sobre mí, es sobre un sistema de salud que está destrozando a las familias norteamericanas”.

El mandatario estadounidense pidió a los legisladores que antes del fin de las sesiones del Congreso aprueben la reforma. Desde su campaña, Obama convirtió la garantía estatal de la salud en un eje fundamental de su camino hacia la Casa Blanca.

Sin embargo, los republicanos y algunos sectores demócratas le han quitado respaldo a la medida, luego de que se conociera, según la Oficina Presupuestal del Congreso, que la reforma le costaría al Estado US$1 billón.