La delegada de ‘Alfonso Cano’

Perfil de Adela Pérez Aguirre, conocida con los alias de ‘Camila’ y ‘Patricia’.

A comienzos de 2005, en desarrollo de un operativo en el que fue dado de baja Darío Castro Bolaños, alias Darío Nariño, jefe de la Red Urbana Antonio Nariño de las Farc, las autoridades pusieron coto parcial a la paulatina infiltración de la guerrilla para atacar puntos neurálgicos en Bogotá. Agentes de la Dijín de la Policía tuvieron acceso a gran cantidad de documentos, nombres, teléfonos y actividades de otros guerrilleros en la capital del país. Fue así como apareció por primera vez el nombre de Adela Pérez Aguirre, conocida con los alias de Camila y Patricia, la mujer a quien le fue confiscado el video del Mono Jojoy que tiene más que nunca fracturadas las relaciones entre Quito y Bogotá.

Con un detalle adicional: Camila resultó ser la compañera sentimental de Darío Castro Bolaños y enlace fundamental de Jorge Briceño, el Mono Jojoy, para facilitar sus planes de “urbanizar el conflicto”, como lo anticipó el grupo subversivo hace casi una década. Entonces empezó la obsesión de la Dijín por Camila. Y se supo que desde su ingreso a las Farc, hace 19 años, era la escogida a la hora de llevar o traer razones o encomiendas de un frente a otro. Su radio de operaciones se instaló en las localidades de Bosa, Suba y Ciudad Bolívar. Allí estructuró un grupo de jóvenes a su servicio.

A sus 35 años, Camila se creía inmune frente a la mano de la justicia. Atentó contra el Presidente en sus tiempos como candidato, le dio un golpe de gracia al Estado al ejecutar el plan que segó la vida del general Carlos Julio Gil Colorado en 1994 y puso explosivos a diestra y siniestra en Bogotá y sus alrededores antes de que pudiera ser reseñada por las autoridades. Poco a poco, sin embargo, su prontuario se fue completando, hasta saberse, incluso, que a través de una prima mayor fue que entró a las Farc, que pasó por los frentes 42, 51 y 53, que el comandante Alfonso Cano la designó para realizar labores políticas con el PC3.

“Era la mano derecha de Cano para este tema”, dijo un oficial que la siguió durante meses. A él y a Jojoy les reportaba movimientos y reuniones con líderes barriales, universitarios y miembros del PC3. Las autoridades no descartan que haya extendido sus contactos a políticos capitalinos. Hace dos meses, antes de su captura, residía en un apartamento ubicado en el sector de Tibabuyes, Suba, donde guardaba tres computadores portátiles, una cámara de video y otra de fotos y un juego de visores nocturnos. En el propósito de las Farc de tomarse Bogotá, Camila tenía una importancia mayúscula. “Por algo tenía el testamento de Tirofijo. Ese material no se lo dan a cualquiera”, añadió el oficial.

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