Así tomarán el bus los bogotanos

En dos años los capitalinos pagarán una sola tarifa para usar los servicios colectivos y el Transmilenio.

Con la firma del Decreto 309 el Distrito se comprometió el jueves a que el panorama del transporte público sea muy diferente en octubre de 2011. Para empezar, el usuario pagará sólo un tiquete para llegar a su destino por medio de una tarjeta inteligente. Así, la tarifa será menor para quien acostumbre a hacer transbordos —aunque un poco más alta para quien sólo tome una ruta—, pues pagará un excedente y no el valor total del pasaje. Tampoco existirán los inconvenientes de cancelar con billetes de alto valor o de esperar el cambio, ya que el pago será electrónico.

“Este es el fin de la guerra del centavo”, anunció el secretario de Movilidad, Fernando Álvarez, en el lanzamiento del plan del Sistema Integrado de Transporte Público (SITP). Como los transportadores ganarán según kilómetros recorridos, no tendrán problema en parar únicamente en los paraderos y quedarán atrás los tiempos en que las personas abordaban el bus en la mitad de la vía arriesgando su vida.

Así mismo, habrá cobertura en zonas que hoy en día no tienen ninguna ruta o se movilizan con transportadores ilegales, como algunos barrios marginales, de difícil acceso, de poca demanda o rurales.

Una de las causas que hacen más lenta la movilidad es el exceso de vehículos de transporte público en las vías principales de la ciudad, ya que son cerca de 500 rutas con  largos recorridos. El nuevo esquema reducirá este número y, gracias a la posibilidad de hacer transbordos sin mayor costo, los 11.200 buses que habrá por entonces no estarán circulando por todas partes. Por lo mismo, ya no se verán vehículos movilizando sólo un par de pasajeros en las horas valle.

Además de la racionalización de la oferta, en la que continuarán las jornadas de chatarrización para reducir la cifra de 16.000 buses que funcionan en Bogotá, se modernizarán los vehículos que formen parte del SITP: serán adecuados con un lector de tarjetas inteligentes y renovados para que cumplan con los estándares de calidad, y de esa manera, entre otras ventajas, reducir su emisión de gases tóxicos.

La infraestructura también se verá afectada con el mantenimiento de las vías, la Fase III de Transmilenio y  la construcción de nuevas terminales, estaciones y paraderos.

En general, todos estos cambios redundarán en un menor tiempo de desplazamiento de los ciudadanos. Para que esto sea posible, el alcalde Samuel Moreno resaltó la importancia de que haya cultura ciudadana: “Tenemos que bajarnos donde corresponde, ser solidarios y pasar las calles por los puentes y las cebras”.

Un nuevo sistema empresarial

Las 66 empresas que prestan el servicio de transporte colectivo dejarán de operar para darles paso a licitaciones públicas que serán adjudicadas a pequeños propietarios y a empresarios  para que operen el servicio y no sólo para que afilien a los conductores como se hace actualmente. “Las licitaciones abren paso a una etapa de participación y transparencia en las contrataciones”, agregó el Alcalde.

Por otra parte, a estas empresas se les pagará por kilómetro recorrido, un arma más en contra de ‘la guerra del centavo’, y se les dará la responsabilidad de unificar el recaudo, de integrar las tarifas y de brindar información completa al usuario.

Anteriormente el gremio de los transportadores se había declarado en desacuerdo con el establecimiento del SITP, pues se creía que habría menos empleo y salarios más bajos. Al respecto, el subsecretario de Movilidad, Carlos José Herrera, aclaró que no sólo habrá más empleo, sino que los conductores tendrán prestaciones sociales, capacitaciones, la posibilidad de terminar el bachillerato, uniformes y horarios de trabajo más cortos: “Se necesitarán más trabajadores, porque se cubrirán más zonas y se dividirán en turnos de dos jornadas. No habrá buses circulando todo el día inoficiosamente”.

Por su parte, el presidente de Conaltur, Marco Tulio Gutiérrez, se comprometió ante los medios de comunicación a que no habrá ningún paro, como se tenía planeado.

Si se cumplen a cabalidad estos compromisos no sólo habrá una mejor movilidad, sino que también se reducirán los múltiples accidentes de tránsito que quedan tras las competencias de los conductores por conseguir un pasajero más. Ya lo dijo Fernando Álvarez: “Esta es una apuesta por la vida”, consciente de que esta es la decisión de mayor trascendencia que ha tomado la administración distrital, una decisión que, por otra parte, distintas administraciones evadieron para no entrar en conflictos con el gremio transportador.

Plazos para implementar el SITP

El jueves se dio inicio oficialmente a la primera etapa del proyecto del SITP, en la que se capacitará a la ciudadanía para los grandes cambios que se avecinan. En esta fase comenzarán a funcionar las 13 zonas operacionales y se abrirán licitaciones públicas para encontrar empresas operativas y propietarios que se encarguen de administrar las distintas rutas. Además, habrá cambios en la infraestructura con la construcción de nuevos paraderos y la adecuación de la Fase III de Transmilenio en la calle 26 y la carrera 10ª.

En un año comenzará la segunda etapa en la que se implementará gradualmente el sistema y se hará la respectiva integración operativa, operaria, tarifaria y física entre los servicios de buses colectivos (buses, busetas y colectivos) y Transmilenio.

La tercera etapa será la operación plena del SITP: “El 15 de octubre de 2011 ya estará finalizada la integración entre los buses colectivos y el Transmilenio”, aseguró Moreno.

A partir de ese momento se iniciará la cuarta cruzada: la de integrar el sistema de buses y Transmilenio con el metro y el tren de cercanías.