Astrid Hadad: sanadora del alma

La cantante mexicana, creadora del heavy nopal y exponente del neorranchero, se presentará en el Teatro Libre el 26 de agosto.

Cada espectáculo suyo es un goce. Con sus interpretaciones se divierte y hace que el público disfrute de un complejo montaje en el que se mezcla el colorido, el ambiente y la voz.

Astrid Hadad le ha dado otro sentido a la música ranchera y estará en Bogotá para compartir su talento con los colombianos.

En este momento Astrid Hadad está en España... ¿qué está haciendo en Europa?

Estoy aquí en Madrid trabajando en un cabaré, estoy en temporada hasta el 2 de agosto, después paso a México y luego sí estaré en Colombia con todos ustedes.

¿Cuál de todos sus espectáculos presentará en el Teatro Libre?

Como hace mucho que no los visito, estoy llevando una mezcla de varios espectáculos para que puedan ver lo que he hecho en los últimos tiempos. En Bogotá presentaré una mezcla que incluye el show Divinas pecadoras, Odiosas y Del rancho a la ciudad y, precisamente por esa mezcla, es que lo bauticé El cabaré bizarro, porque ahí están los mejores números que tengo.

¿Cómo ha logrado vincular la música clásica con los aires tradicionales de México?

Yo siempre he cantado la música popular, lo que pasa es que hace unos años participé en una obra de teatro que se hizo con mujeres. Se trataba de Don Giovanni de Mozart, pero yo crecí con lo popular, con la música ranchera que estaba muy devaluada en México y por eso cuando empecé a cantarla me decían que estaba loca. Claro que como soy del sureste del país también conozco a la perfección el repertorio cubano.

Pero su propuesta no es solamente musical, ¿o sí?

Entré a la escuela de teatro porque quería cantar, pero necesitaba algo más para subirme a un escenario porque siempre he tenido una imaginación desbordada. Por eso tomé clases de canto, pero recreé el cabaré que estaba prácticamente olvidado e hice una mezcla de varias disciplinas. En mí hay trabajo de plástica, por el vestuario, la danza y la crítica política tienen que estar también.

¿Cree que el componente social es esencial en el arte?

Claro. Nosotros somos sanadores del alma y eso nos obliga a estar informados y cultivados.

¿Cómo es el proceso de creación de cada ‘show’?

Yo elijo un tema y empiezo a investigarlo. Luego me dedico a hacer las canciones, y el vestuario lo voy creando dependiendo de cada composición y de lo que yo quiera expresar. Todo eso tiene una preparación inmensa que me lleva un buen rato.

¿Cómo se puede definir el heavy nopal?

Heavy nopal era un espectáculo en el que cantaba rancheras con la fuerza del heavy metal. Como el nopal es el escudo de México, que es ese cactus que se come y es de los principales alimentos de mi país, entonces así le puso a mi estilo una periodista que dice que yo reinventé el neorranchero. Yo canto, brinco y hago una serie de cosas que el cantante ranchero no hace. Sin embargo, para mí lo que hago es cabaré a mí manera.


Vicente Fernández dijo que el mercado ranchero es muy reducido, ¿usted cómo lo ve?

Yo me muevo en otros ámbitos. Él es mucho más masivo y es el sucesor de Pedro Infante porque hace una labor maravillosa con la música mexicana, pero mi público es muy distinto porque no soy una típica cantante ranchera, pues mi espectáculo es otra expresión, mi cuerpo es una escenografía, hago crítica política y canto rumba y  flamenco.

Pero también ha hecho exploraciones con el fado de Portugal...

Y también con el rap porque me gusta estar experimentando. Me gusta la sensación de sorprenderme a mí misma.

¿Por su origen libanés también explora los aires árabes?

Crecí escuchando esa música, pero es muy distinto tocarla porque tiene escalas musicales diferentes a las de Occidente. Sin embargo, he hecho referencias en algunas canciones.

¿Cuál requisito debe tener una canción para que usted la adapte a su estilo?

Tiene que gustarme mucho la melodía… porque la letra siempre terminó cambiándola de acuerdo con mis necesidades. Soy una mujer melódica.

El humor es otra característica de su propuesta... ¿es calculado o los comentarios irreverentes son espontáneos?

El humor es también sanativo y te da esperanza para vivir. Mi humor es pensado, pero en escena todo es espontáneo. Por ejemplo,  tengo una versión de la canción colombiana La cuchilla y decidí adaptarla porque me dio mucha risa la primera vez que la escuché. Es que se me hizo muy graciosa la frase: “Si no me querés, te corto la cara con una navaja de esas de afeitar. Te saco el ombligo y mato a tu mamá”. Mucha gente me preguntó ¿cómo cantas algo tan violento?, y yo contesté eso no es violencia, es humor puro.

¿El grupo Los Tarzanes siempre la acompaña?

Antes se llamaba Los Tarzanes y ahora no tiene nombre porque tenemos una mujer dentro del grupo. El nombre viene de una canción ranchera muy famosa y muy oportuna para el grupo que formé desde que empecé a cantar hace más de 27 años.

¿En qué proyectos está trabajando ahora?

Estoy preparando un nuevo disco, pero prometí no volver a hablar sobre mis producciones hasta que estén finalizadas porque los procesos se van alargando y uno nunca sabe.

 Miércoles 26 de agosto. Teatro Libre de Bogotá, Calle 62 N° 9A-65. www.tuboleta.com. Tel.: 5 93 63 00.

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