La nueva encrucijada uribista

En Presidencia comienza a hablarse de la sucesión entre Juan Manuel Santos y Noemí Sanín.

El limbo en que cayó el referendo reeleccionista tras la elección de las nuevas mesas directivas del Congreso y los brotes de rebelión en el Partido de la U —el principal movimiento uribista— destaparon un debate que se viene librando en los círculos más cercanos al presidente Álvaro Uribe: el de quién debe quedarse con la sucesión, entre Juan Manuel Santos y Noemí Sanín.

Cuentan que en días pasados, desde la misma Casa de Nariño, cuando se conoció la renuncia de Noemí para buscar la Presidencia, se le encomendó al ex comisionado de Paz Luis Carlos Restrepo, presidente de la U, comenzar a preparar el camino para su llegada a esa colectividad. “¿Cómo así? ¿Y Santos?”, preguntaron entonces algunos en el Partido.

Para nadie es un secreto que la aún embajadora en Londres ha recibido llamadas de dirigentes conservadores y de la misma U, invitándola a participar en sus consultas internas para escoger candidato. De hecho, el jueves se conoció una solicitud de Noemí pidiendo aplazar por dos meses esas consultas partidistas, cuya fecha está programada para el 27 de septiembre, con el fin de tener tiempo para hacer campaña.

Por ahora, el pulso en la Casa Presidencial está candente entre quienes creen que uno u otro merece ser “el heredero”. Y en más de una reunión improvisada de pasillo se habla de las fortalezas y debilidades de Santos y Noemí, con la premisa de que quien suceda a Uribe debe tener carisma y ser querido por el pueblo, al tiempo que se comenta de las frías relaciones existentes entre los dos.

Por ejemplo, ya hay quienes aseguran que, en una campaña electoral como la colombiana, donde nadie le perdona nada a nadie, no faltará quien le recuerde a Noemí las palabras de 2002, cuando criticó al presidente Uribe por su supuesta cercanía con el paramilitarismo. Pero sus simpatizantes ripostan señalando que fue ella la primera que habló de reelegir al Primer Mandatario.

En cuanto a Santos, el consenso general es de que esta es su hora y que debe aprovechar el éxito de su gestión al frente del Ministerio de la Defensa. Sin embargo, no falta quien diga que no es muy uribista del todo y que tiene agenda propia, en la que no se descarta una alianza con el liberalismo de César Gaviria, hoy  el gran opositor del Gobierno.

Otro comentario es que el presidente Álvaro Uribe no hará ningún guiño y que tanto Santos como Noemí tendrán que ganarse a pulso y de cara al pueblo ese derecho. Y aunque aún en la Casa de Nariño no tiran la toalla en lo del referendo, sí existe mucha angustia por el rompimiento de los acuerdos de la coalición y se tiene la sensación de que el Legislativo no le caminará al Gobierno este período.

En todo este embrollo hay dos personas que están mal paradas: Luis Carlos Restrepo —a quien no le perdonan la rebelión de la U y el haber pedido la cabeza de Bernardo Moreno, secretario general de Presidencia— y el ministro Fabio Valencia —a quien responsabilizan de la crisis en el Congreso—. Y según dicen en Palacio, “cualquier cosa puede pasar”.