El atracadero de la calle 194

De dos a tres veces a la semana se reportan casos de jóvenes robados.

El entorno que rodea al prestigioso colegio San Carlos, al norte de Bogotá, es uno en la mañana cuando los estudiantes acuden a sus clases y otro en las tardes, cuando el plantel sirve de sede de entrenamiento de varias escuelas de fútbol que participan en la Liga de Bogotá. La razón: una legión de atracadores que desde hace varias semanas vienen haciendo de las suyas con los jóvenes deportistas sin que haya sido posible que las autoridades intervengan para frenar esta recurrente acción delincuencial en el sector.

El pasado miércoles fue agredido con arma blanca un jugador de la escuela Caterpillar y dos a tres veces a la semana se reportan casos de jóvenes despojados de sus celulares, dinero en efectivo y prendas deportivas. Los agresores son los mismos: grupos de muchachos que transitan a pie o preferiblemente se mueven en bicicleta, quienes al caer la tarde rondan por las inmediaciones del colegio o a lo largo del sendero peatonal que lo circunda. Al otro lado, rumbo al sur, existe un CAI cuyos agentes de vez en cuando patrullan el área.

Cuando no se agazapan en el sendero peatonal, los atracadores se ubican en la zona que separa al colegio San Carlos de la Autopista Norte. Se trata de una calle estrecha sin mucha escapatoria. De un lado están las edificaciones que enmarcan el hipermercado Makro y, del otro, un despoblado encerrado. Para las escuelas de fútbol se volvió hábito insistirles a sus jugadores entre 13 y 18 años que no se aíslen del grupo en la salida y que traten de llegar rápido al entrenamiento, porque los victimarios juveniles acechan.

El atracadero de la 194 ya es conocido para los prospectos de fútbol bogotano que entrenan en el colegio San Carlos. Desde las tres de la tarde hasta las siete de la noche la llegada y la salida de la zona son un azar. Las escuelas de balompié afectadas ya se han reunido con dirigentes de la Liga de Fútbol de Bogotá y el colegio San Carlos para idear un plan que ponga freno a esta anómala situación, pero requieren el apoyo de las autoridades de Policía y del Distrito que ya saben lo que viene sucediendo todas las tardes.

“Ya hemos hecho varias denuncias e incluso alcanzaron a ser detenidos dos sospechosos, pero los soltaron porque eran menores de edad”, comentó el presidente del club Caterpillar Motor, Jorge Chaparro, quien reconoció que la situación tiene preocupadas a todas las escuelas que trabajan en las óptimas canchas del colegio San Carlos y confió en que el asunto convoque el interés de las autoridades locales, pues se trata de un significativo número de niños, adolescentes y jóvenes que diariamente exponen sus vidas por hacer deporte.

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