Grietas de planeación

En El Peñón del Cortijo, Ciudad Bolívar, los residentes viven en la zozobra, pues sus casas se han convertido en una peligrosa trampa por estar construidas en un terreno inestable.

Los habitantes del barrio El Peñón del Cortijo, etapa VI (Ciudad Bolívar) señalan un peñasco, similar a los de las carreteras, a punto de desprenderse en toneladas de arena. Este escenario les quita el sueño, pues sus casas, que suman 24, están a unos pocos metros.

Víctor López, uno de sus residentes, quiere señalar algo más. Su casa, en la que viven su esposa y su hijo, está en peligro inminente, según les dijo la Dirección de Prevención y Atención de Emergencias de Bogotá (DPAE). Es fácil descifrar el porqué. Por las paredes de su hogar se dibujan varias grietas, que con el tiempo se hacen más profundas y largas. Incluso hay hendiduras que dejan ver la habitación del vecino y la presión de la estructura, que parece inclinarse hacia un lado, ha reventado varias veces los tubos de gas y algunas baldosas.

El concejal Fernando López Gutiérrez, quien denunció la situación de estas familias, explicó la razón del deterioro de estas viviendas de interés popular: “El suelo del lugar es de relleno de escombros. Por lo tanto, no es apto para la construcción”.

Rafael Forero, el gerente de la firma constructora que estuvo a cargo del proyecto (RYN Plan de Viviendas), aseguró que eso no es cierto. Según expuso, se presentó un reasentamiento del suelo que afectó a cuatro casas y el peso de éstas generó grietas en las demás locaciones. “Hace un año realizamos los estudios pertinentes con la DPAE, arreglamos calles y a las viviendas les instalamos tres pilotes de resistencia”, continuó Forero.

Por la inestabilidad de los domicilios, uno de ellos ya fue sellado por la DPAE hace un año y según dijo su dueña, Blanca Inés Calderón, ni el Distrito ni la constructora le han dado una solución. Por eso, lo que más les preocupa a los habitantes es quedarse sin su hogar. “No existe ningún riesgo”, insiste Forero.

Inés Esteban, asesora en conflictos derivados del uso del suelo de la Secretaría de Gobierno, explicó que en los casos de las residencias que se encuentren en zona de alto riesgo no mitigable, según lo determine la DPAE, entran a un programa de reasentamiento que ejecuta la Caja de Vivienda Popular. Por el contrario, cuando las fallas se presentan por causa de una mala obra, la constructora  es la que debe responderles a los habitantes. En caso de negarse, como han denunciado los afectados, se tiene que iniciar un proceso judicial.

“Esta gente ha sido engañada por un constructor inescrupuloso que les aseguró en escritura pública que contaba con licencia de construcción para la etapa VI, cuando la verdad es que esa licencia era para las etapas I y II”, sustentó el concejal López con papeles en mano. Por su parte, el gerente de la constructora se defiende: “Nosotros cumplimos con todos los requisitos. Además, hasta ahora no he recibido una sola queja de la comunidad”.

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