Los tonos de dos mexicanas

Expertas en complicarse la vida en cada colección, las diseñadoras Julia y Renata redefinirán con sus vestidos lo que es el “hábito”.

Es difícil ser diseñadora de moda en México. Dicen que es un país que tiene otras prioridades antes que la moda y que ésta es una industria que ha pasado por etapas muy complicadas. “Cuando crees que ya está avanzando retrocede, pero nosotras somos muy obstinadas, y esperamos que seamos parte del crecimiento de la industria en nuestro país”, sentencian Julia y Renata Franco, las jóvenes diseñadoras mexicanas que regresan a Colombiamoda en el marco de la pasarela LAF (Latinoamérica Fashion).

Estas hermanas, que han desfilado por pasarelas como Cibeles, o Milán, están convencidas de que también en Latinoamérica se pueden crear propuestas con identidad, propositivas y globales, aunque advierten que cuando hacen pasarelas fuera de su país la atención está más puesta en ellas que en su ropa, “en algunos países todavía es un poco raro que se haga moda desde un lugar como México y que no sea folk”, afirman con gracia.

¿Sus diseños? Son muy personales, hablan de lo que viven, de lo que ven en sus interminables viajes y son cercanos a una silueta poco difundida de este lado del océano, que retuerce la belleza y la mezcla con una verdadera ingeniería en la construcción de cualquier prenda.

“Nuestras prendas son globales, pero definitivamente tienen características del México que nuestra generación está viviendo, son piezas con un contenido más profundo, cálidas, con un gran trabajo manual, artesanal, con humor, con muchas texturas, que se confrontan y que nos llevan a un proceso de búsqueda continuo”, explican.

El algodón y la seda son en el mejor lienzo para construir volúmenes y divertidos intercambios de color. Alejarse de cualquier posibilidad de  aburrimiento se ha convertido en su sello personal, así como en la mayor molestia de los más canónicos de la moda (porque como en todo, en la moda también hay libertades y coerciones). Precisamente eso es lo que se encarna en la colección que han preparado para Medellín y que se presentará el jueves 30 de julio a las 2 y 30 de la tarde. “Hicimos una colección atemporal, una reinterpretación de la vestimenta religiosa, escolar y de trabajo, explorando el significado de la palabra “hábito”, su referencia espiritual, la hermandad, la igualdad de creencias, la disciplina, el traje como insignia, y el significado psicológico de un comportamiento repetido”, explican la creadoras. Los colores serán austeros, negros, grises, blancos y beige, un poco de oro también. Las texturas serán popelina y gabardina de algodón, además de vinyl recortado y pegado a mano.

A diferencia de muchos diseñadores jóvenes, que lo que hacen es reafirmar las líneas del mercado y aplicar a sus vestidos verdaderas fórmulas de marketing para que sus creaciones tengan segura acogidas en tiendas y boutiques, Julia y Renata, van un paso más allá. Su moda es como un diálogo, su medio de expresión directo, una verdadera herramienta para transgredir e incentivar movimientos culturales. “Como diseñador, tu trabajo es identificar, analizar, adelantar, y después ser  un traductor de lo que sucede a tu alrededor; debes ser consciente del efecto que puedes causar con una propuesta, o de la interpretación que ofreces”, explican las inseparables compañeras Franco con una claridad que revela los años que llevan masticando esto de crear tendencias.


Sus modelos son maduros, como si hubieran pasado por un tamiz que colara lo mejor de lo conceptual y de lo formal, su propuesta es el resultado de un ejercicio consciente de diseño que sobrepasa lo bello y que permite a cada prenda, incluso separada del conjunto que desfila por la pasarela, generar un look particular. “Crear es muy fácil al principio, te vienen ideas todo el tiempo, dormido y despierto, sin una dirección, pero con el tiempo se vuelve más una disciplina. Una ventaja de nosotras es que como siempre estamos juntas, y hablando, no necesitamos llevar el cuaderno de las ideas para escribirlas en cuanto se nos ocurran”, comentan las mexicanas, que se definen en forma acertada: “¡Expertas en complicarnos la vida con cada colección y en creer en las causas perdidas!”.

Lina Cantillo

Es la segunda vez consecutiva que esta diseñadora barranquillera participa en la pasarela LAF.  Su director, Pepe Reblet, toda una autoridad en la industria, afirmó que “Lina Cantillo en poco tiempo ha evolucionado de manera notable, y eso que su trabajo es la moda masculina, la disciplina mas difícil, la que la prensa en general menos valora, pero la que tiene más futuro que ninguna”.

En esta ocasión su colección viene cargada de hadas y guerreros, inspirada en esos mundos de bosques encantados y musas volátiles. Siluetas estilizadas, cuellos y solapas que evocan los años 80, blanco, azul, amarillo y negro visten sus diseños.

Camilo Álvarez

Este joven diseñador  se dio a conocer poco a poco. Su segunda participación en el LAF la hizo con la colección Ciudad Acuario, en alusión a la metáfora en la que caminar por la urbe se convierte en nadar. Materiales nobles con acentos sintéticos moldearán sus prendas. Su propuesta  se ha caracterizado hasta el momento por usar referentes locales que reinterpreta con puntadas líricas y con la libertad de un mundo global. “Camilo  Álvarez es el resultado y semillero de los nuevos talentos colombianos, porque nace   de la disciplina, de la vocación y de un gran talento”, sentenció Pepe Reblet, director de la pasarela.

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