De víctima a acusado

Tras criticar la captura de un catedrático negro, el presidente de Estados Unidos ofreció disculpas públicas.

La pesadilla de Henry Louis Gates comenzó al darse cuenta de que las llaves de su casa no estaban en sus bolsillos. Acababa de llegar de China, donde había investigado el árbol genealógico del chelista Yo-Yo Ma, y junto a su chofer decidió entrar a la fuerza.

Unas horas después, el profesor de Historia y Literatura Inglesa, director del instituto W.E.B. Du Bois para Estudios Afroamericanos de la Universidad de Harvard, y experto en racismo en Estados Unidos, estaba esposado y enfrentaba cargos por alteración del orden.

Según le relató el académico de 55 años al diario The Washington Post, su problema con la ley se originó por una llamada: mientras forzaba la cerradura junto a su chofer, una vecina le reportó a la policía que dos hombres negros intentaban robar una casa en el barrio de Cambridge, Masachussetts, habitado en su mayoría por blancos.

Una vez llegaron los uniformados, tocaron a su puerta y pidieron que se identificara, pero a pesar de haber mostrado un documento con la dirección de la casa, los agentes le pidieron que los acompañara a la comisaria. “¿Así es como ustedes tratan a un negro en EE.UU?”, preguntó Gates, quien de inmediato fue arrestado.

Sin embargo, la versión del oficial James Crowley contiene otros detalles. Según el reporte de policía, el acusado “estaba exhibiendo un comportamiento tumultuoso”, alzó la voz y lanzó una nueva pregunta: “¿Ustedes saben con quién se están metiendo?”. Estos hechos fueron respaldados en su totalidad por James de Francesco, vocero del Departamento de Policía de Cambridge.

Esta semana, cuando la historia tuvo eco en los principales medios de comunicación estadounidenses, se supo el porqué de la pregunta del académico. Poco después de que los cargos contra Gates fueran retirados, el presidente Barack Obama, en horario estelar, salió en defensa de su amigo académico y cuestionó el accionar de los uniformados: “La policía de Cambridge actuó de manera estúpida por detener a una persona que les había demostrado que estaba en su propia casa”.

Pero la declaración presidencial sólo sirvió para añadirle más fuego a un debate que demostró que el racismo es un tema aún no superado en el país del norte, sobre todo siete meses después de que un negro asumiera el gobierno.

En cuestión de días Gates pasó de ser la víctima indefensa de la historia a provocador de su propio arresto. “Tenemos el caso de un hombre que perdió las llaves de su casa, forzó la cerradura y terminó indignado cuando un policía, respondiendo a una denuncia de robo, tuvo el valor de pedirle que se identificara. Cuando se le pidió que saliera para que hablara con el oficial, este profesor ‘instruido’ de Harvard le contestó: ‘¡Hablaré con su madre afuera!’”, consignó Bob Weir en su columna de American Thinker.

La historia del laureado profesor, que a partir de su arresto realizará un documental para investigar el racismo en el sistema judicial norteamericano, fue opacada por una más simple: la de James Crowley, el policía con 17 años de experiencia, padre de familia y entrenador infantil de natación y béisbol. “Yo apoyo al presidente 110%, pero creo que se equivoca al inmiscuirse en un problema local sin conocer toda la información”, le dijo el oficial a la estación de radio WBZ-AM.

Entre los perdedores de la historia se encuentra el propio Obama, cuyas declaraciones desataron una tormenta política en momentos en que su popularidad en las encuestas ha caído en por lo menos un 15% desde su llegada a la Oficina Oval, y en que la arremetida republicana en el Congreso pone en duda el futuro de su reforma al sistema de salud.

Por eso el mandatario prefirió acudir a la diplomacia. “Pude haber dirigido mis palabras en otro sentido. Desafortunadamente di la impresión de que estaba acusando al oficial”, reconoció Obama.

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