Toda una vida a las carreras

El ex atleta y empresario deportivo vallecaucano es uno de los artífices del éxito de la Media Maratón Internacional de Bogotá, que se corre el próximo domingo 2 de agosto.

Buenaventura es cuna de muchos de los grandes deportistas del país. De hecho, la mayoría de los niños que crecen en ese puerto sobre el Pacífico sueñan con ser grandes futbolistas, atletas, basquetbolistas o boxeadores.

Allí nació Luis Felipe Posso, quien pese a que no se convirtió en profesional, siempre ha vivido por y para el deporte. Hoy, a sus 49 años, es el más importante representante de atletas y futbolistas que tiene Colombia, pues maneja a cerca de 200 deportistas de alto nivel. Su historia es especial, porque sin proponérselo le ha cambiado la vida a mucha gente.

“Hice la primaria en la Escuela Anexa a la Normal, en Quibdó, porque allá estaba mi familia. El bachillerato lo terminé en el colegio José María Carbonell de Cali, en donde empecé a correr pruebas de fondo y medio fondo”, recuerda Luis Felipe, quien a mediados de los años 70 era uno de los mejores atletas del Valle del Cauca, aunque “en el orden nacional perdía con los de Boyacá y Bogotá, que dominaban esas distancias”.

Tenía talento, pero sabía que no alcanzaría sus metas si se quedaba en su tierra. Por eso decidió irse a buscar fortuna a Nueva York, en donde se vinculó a un club de atletismo mientras comenzaba sus estudios universitarios en administración de empresas. “Hacía de todo, incluso era el traductor para los atletas latinoamericanos y les ayudaba mucho a los colombianos que iban a correr allá, como Silvio Marino Salazar, Domingo Tibaduiza y los hermanos Héctor y Querubín Moreno”, dice.

Como conocía bien el ambiente deportivo estadounidense, se convirtió en un contacto obligado para los deportistas criollos, quienes le sugirieron que cobrara una comisión por el tiempo y el esfuerzo que hacía para recibirlos y programarles algunas competencias.

“Silvio me dijo que hacían lo mismo con su representante en Europa. Yo no les quise cobrar, pero me quedé pensando en eso. Después aparecieron unos mexicanos y brasileños, a quienes me les presenté como empresario”, cuenta Posso.

Un folleto le cambió la vida

Para completar, un día llegó a su facultad y vio un folleto que publicitaba una nueva especialización académica, la de administración deportiva y eventos. Sin pensarlo, hizo las gestiones y se cambió de carrera. “En esa época también me dedicaba a oficios varios, cuidaba  y pintaba edificios. De hecho, tenía planeado montar una empresa de pintores, con camiones y clientes por toda la ciudad”, dice.

Pero eso quedó en el olvido, pues el tiempo apenas le alcanzaba para atender a los atletas que lo llamaban casi a diario. Hasta que en 1988 decidió fundar la empresa Posso Internacional Promotions, que para los Olímpicos de Barcelona 1992 ya trabajaba con corredores de unos 30 países. “Ellos no sabían qué hacer, cómo inscribirse en las carreras, cómo promocionarse, cómo competir. Esa era nuestra misión”.

Se trasladó luego a Florida y después del Mundial de Fútbol de 1994 decidió aprovechar el potencial que había en el balompié. “Organicé el equipo Tampa Bay Cyclones, en el que estuvo Mario Yepes en sus inicios”. Y en 1998 sacó licencia Fifa como representante de jugadores, con la Federación de Estados Unidos, pues tiene la doble nacionalidad.

“Lo que hacemos, básicamente es buscarles a los deportistas buenos contratos y posibilidades laborales interesantes. Les ayudamos a planear sus carreras y su futuro. Mis representados son como mis hijos, al 99% de ellos los conozco desde niños y uno se vuelve como un padre”, reconoce Luis Felipe, artífice del paso, entre otros, de Juan Pablo Pino, Carlos Alberto Sánchez y David Ospina al fútbol europeo.

Eso sí, Posso, cuya lista completa de ‘pupilos’ está en www.possosports.com, advierte que “no todos triunfan en el deporte. Algunos escogen otros caminos o se quedan en promesas”.

Sin embargo, él es feliz, porque hace lo que le gusta. Viaja por todo el mundo, asiste a los eventos deportivos más importantes y gana lo suficiente como para vivir bien.

“Igual faltan cosas. Ahora en la empresa somos unas 30 personas, pero esperamos abrir una nueva sucursal en Honduras. Claro que mi meta, cuando deje de ser agente, es convertirme en presidente de un club de primera división de Colombia o Estados Unidos”, anticipa el hombre que de lo único que se arrepiente es de no haberles dedicado más tiempo a sus tres hijos ya adolescentes.

Posso, quien habla seis idiomas y conoce más de 60 países de los cinco continentes, es el encargado de traer cada año a los mejores atletas del mundo para la Media Maratón de Bogotá. “Al comienzo fue duro, por la imagen que tiene el país afuera. Pero los que vienen, luego les cuentan a sus amigos cómo los trataron, cómo les fue y los motivan, los convencen”.

“Tenemos la mejor carrera de Latinoamérica”

Posso no se cansa de alabar el trabajo de la Asociación Correcaminos, que en apenas 10 años hizo grande la Media Maratón de Bogotá. “Sin lugar a dudas tenemos la mejor carrera de Latinoamérica, por su nivel deportivo y organización”. Asegura que “el sueño de un grupo de atletas aficionados de hacer una carrera de talla mundial, ya es una realidad. Creo que 45 mil participantes es una cifra ideal. No se trata de que cada año haya más, sino de que los que corran queden satisfechos”. Confirmó que la Federación Internacional de Atletismo (IAAF) enviará un veedor para que certifique la competencia como una de las 20 mejores del mundo, que tienen la calificación Gold Label. “Ese es un privilegio que debemos mantener. En Estados Unidos sólo Boston, Chicago y Nueva York lo tienen”. Con respecto a la posibilidad de mejorar el tiempo de carrera, señaló que “candidatos para hacerlo hay, pero dependerá de la estrategia, pues a veces arrancan muy suave”.

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