¡Uribe no está en campaña!

URIBE NO ESTÁ EN CAMPAÑA. SUENA simple, pero no lo es tanto. El Presidente aprovecha cada momento noticioso para expresar que alguien está al mando: él.

No le importa que digan que quiere reelegirse cueste lo que cuesta; tampoco que le critiquen el exceso de pragmatismo cuando pulsea, dando bandazos, con Piedad Córdoba para alcanzar la libertad de los secuestrados; lo que le interesa es generar la percepción de que está dirigiendo el país.

Bill Clinton siempre sostuvo que en la era de las comunicaciones un político no debe preocuparse por los logros, sino porque sus gobernados lo vean como una persona que sabe hacia dónde debe ir una sociedad: ¿quién lleva el récord de cuántos  guerrilleros de las Farc ha eliminado el Ejército colombiano? La respuesta es: nadie. Lo que vemos los colombianos todos los días es a un comandante de las Fuerzas Armadas que transmite la idea de que estamos ganando, e incluso de que ya le llegó el final a la culebra.

En esto es en lo que piensa cada minuto, en cómo mantener la caña de que el país tiene mando y no está a la deriva: no es casual que cada mes de este año haya sacado al ruedo electoral a un miembro de su Gobierno para que se presente ante la opinión  como el heredero del uribismo. La última de estas cartas es Noemí Sanín.

Su estrategia parece dirigida, no exclusivamente a los uribistas, sino a que con sus acciones su sucesor, de cualquier tendencia, quede atrapado por las férreas tenazas del discurso de la seguridad democrática. Uribe se preocupó, además de pasar a la historia como el gobernante que le puso orden y seguridad al país, por tomarse paulatinamente todos los temas de la agenda pública sin importar origen o tendencia. La solución del conflicto pasa por su rasero, la economía y sus expectativas son de su discurso diario, los aspectos sociales del país son centrales en sus intervenciones semanales en sus consejos comunales, en fin, el Presidente es percibido como todo en uno. Por estas razones no veo a Uribe en campaña: él ya la hizo y bastante bien, para sus propósitos y los de sus amigos durante los últimos siete años. Hizo una cruzada permanente con el objetivo de mantener la mayoría diaria y consolidar un Estado de opinión como bien lo esbozo en su discurso ante el Congreso en pleno el pasado 20 de julio.

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Memorándum: para los candidatos que aspiran a sucederlo, si él deja.

Noemí Sanín: su futuro es azul.

Juan Manuel Santos: y después de ‘Jaque’, ¿qué?

Andrés F. Arias: más Arias que Uribe.

Rodrigo Rivera: candidatizarse.

Piedad Córdoba: liberarse de las liberaciones.

Lucho: hablar en serio.

Los precandidatos liberales: más inspiración que aspiraciones.

Los goditos: más fuerza que decisión.

Germán Vargas Lleras: es posible.

Martha Lucía Ramírez: hay que seguir el vuelo.

Gustavo Petro: adelante Gustavo.

Carlos Gaviria: paz interna.

Sergio Fajardo: pensar más en el país que en paisanaje.

Antanas Mouckus: dejar su alcaldía atrás.

Enrique Peñalosa: decídase.

* Analista político y ex diplomático.

 

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