Un árbol hecho difunto

El jueves 16 de julio salí a trotar al bello parque de Cedro Golf (carrera séptima con calle 150).

A un costado del parque una cuadrilla de hombres verdes (uniforme de una empresa que tiene contrato con la Alcaldía), armados de motosierras, habían talado un hermoso eucalipto y según el concepto técnico N° 2009GTS185, de fecha 29 de enero, la orden perentoria era talar cuatro eucaliptos del parque, una fraternidad de árboles venerables.

Me detuve al ver a la comunidad amotinada exigiendo explicación a este atropello, mejor dicho, a este ARBORICIDIO ordenado por oscuros funcionarios. La Policía trataba de controlar los ánimos que empezaban a calentarse y más cuando apareció una funcionaria del Jardín Botánico con documentos sellados en los que avalaba el ECOCIDIO, pues no creo que haya otra manera de nombrar semejante brutalidad. Me conmovió ver a todo un vecindario solidario ante la matanza de árboles en un país donde se empieza a institucionalizar el crimen: matan hipopótamos, ríos, perros, envenenan las ciénagas... hay infanticidios, los grupos paramilitares han confesado por lo menos 22.000 homicidios... hay un hedor a muerte insoportable en Colombia.

Denuncio ante la ciudadanía este atropello y pido que nos unamos para impedir que ocurra en cualquier lugar de nuestro bello país. Quienes lo hicieron deben tener una sanción moral, deben resarcirse sembrando árboles o con cualquier otra acción social.

Posdata: olvidaba ponerlo en la carta. Una razón fue dizque porque una pudiente mujer sentía amenazado su chalet, ubicado justo al frente de donde quedó el boquete.

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