Pespirándole en la nuca

Operación militar tiene cada vez más arrinconado al ‘Mono Jojoy’.

El 1° de julio de este año la Fuerza de Tarea Omega recibió datos pormenorizados de un informante que alteraron el curso de las operaciones militares que venían desarrollando en el Meta. Los altos oficiales supieron que Jorge Briceño, el Mono Jojoy, acababa de llegar a una zona cercana a Puerto Rico, que estaría en el sitio conocido como Caño Cabra y que 100 guerrilleros formaban parte de su primer y segundo anillos de seguridad.

La información fue clasificada como confidencial y el general Freddy Padilla de León, ministro (e) de Defensa, ordenó una verificación completa de los datos. Seguidamente se reunió con la cúpula militar para dar una instrucción precisa: reducir la movilidad de los guerrilleros y concentrarlos en un solo sitio. Así se hizo. Luego se estableció que Jojoy iba acompañado de tres hombres de su más absoluta confianza y a quien les había encargado su propia seguridad.

Eran los jefes del frente 43, una estructura que mantiene al estado mayor del bloque Oriental con sus enormes recursos provenientes del narcotráfico. Se trataba de El Negro Alberto y Nacho, quienes reemplazaron en esa tarea a Géner García, John 40. Adicionalmente, iba con ellos Arnoldo, una especie de asistente personal de Jojoy y encargado de administrar sus computadores, sus finanzas y sus libros de contabilidad.

Al compás del diseño del golpe estratégico que planeaban las Fuerzas Militares, el general Padilla fue informado de que muchos de los hombres que custodiaban a Jojoy presentaban síntomas de depresión, tristeza, paranoia y ansiedad. “Uno de los más desesperados es Jojoy. Está viendo enemigos en todas partes”, dijo a El Espectador un alto oficial, quien también anotó que por esta misma situación el general Padilla instó al Mono Jojoy para que se desmovilizara, “porque de algo estamos seguros: lo vamos a encontrar y cada vez estamos más cerca”.

Las operaciones continúan y se cree que el número de muertos del frente 43 puede aumentar. Hasta el momento se han encontrado 16 cadáveres, aunque extraoficialmente se habla de 30. “Lo que tenemos claro es que están corriendo y nosotros vamos detrás, que empiezan a sentir los rigores de la operación militar, del mal clima y de enfermedades como la leishmaniasis”, añadió otro de los oficiales que permanecen en la zona entre Puerto Rico y Vistahermosa (Meta), donde se libran intensos combates.