“Adivino lo que va a pasar”

El escritor Gustavo Álvarez Gardeazábal dice que no tiene miedo y que nunca leerá las novelas de Juan Gossaín.

¿Qué le provoca repudio?

La mentira.

¿Qué no tolera?

La estupidez.

Lo mejor del Valle.

El manjar blanco.

¿Y lo peor?

La antropofagia.

¿Qué le queda pendiente por hacer?

Tantas cosas, que no he hecho inventario.

¿Es la primera vez que ha sido víctima de un robo?

En otras oportunidades me robaron. Esta vez me asaltaron unas monjas de la caridad orientadas por el Espíritu Santo.

¿Qué buscaban los intrusos en su casa?

Chiviar a La Luciérnaga.

¿Usted lo presentía?

Lo tenía fríamente calculado como el Chapulín, por eso no me morí de infarto.

¿Cree que todavía las autoridades le deben una explicación?

Por supuesto.

¿En su oficio cuantas veces se ha sentido atacado?

Es la primera vez.

¿Ese es el riesgo que debe asumir un periodista bien informado?

Y otros riesgos más, porque uno termina siendo piedra en el zapato.

¿En Colombia existe la libre expresión?

Sí, pero con dieta estricta.

¿Qué tiempo gastó escribiendo ‘Cóndores no entierran todos los días’?

Lo escribí en Pasto hace 39 años, donde el tiempo no corría.

¿Y qué le falta por escribir?

Mis memorias.

Lo que no le puede faltar a la hora de escribir.

La música clásica.

¿Cómo se desestresa?

Paseando con mis perros.

¿Qué quería ser cuando niño?

Papa (pero sin pasar por cardenal).

El mejor columnista del país.

Sirirí.

¿Qué le falta al periodismo?

Cojones.

Lo que le quedó grande al periodismo

La melosería.

¿Cuál ha sido el regalo más inútil que le han dado?

Una argolla de matrimonio.

Lo último que leyó.

Acabo de leer Anatomía de un instante. Estoy impresionado, es impactante.

Lo que nunca leerá.

Las novelas de Juan Gossaín.

Su talento oculto.

Adivinar lo que va a pasar.


 ¿El trabajo que le hubiera gustado desempeñar?

Vendedor de papas en la galería de Tuluá.

La mejor crítica que ha hecho.

Nunca hago lo mejor.

Lo que más ama…

Vivir.

La mujer más churra del país.

Rebeca Chapaval.

¿Qué se necesita para ser un buen periodista?

Disciplina.

¿De qué se trató su primera noticia?

No recuerdo.

Una buena.

El libro que comento todos los días.

¿Y una mala noticia?

Son la mayoría de las que nos llegan al correo.

Un lío en el que se haya metido.

En muchos, por bocón.

¿Cómo es estar siempre bien informado?

Leer, conversar, llamar por teléfono y almorzar con la noticia.

¿Los periodistas de ahora sí lo están?

A muchos no les queda ni tiempo ni plata para hacer todo eso.

Lo qué más goza de ‘La Luciérnaga’.

Hacer mis libretos y ayudar a los de los demás.

Un político que se luce con los medios.

Uribito.

¿Y uno al que sí le va mal?

Luis Carlos Restrepo.

¿Cómo va su salud?

Muy regular.

¿Cómo se cuida usted?

Me conservo con restricciones alimenticias, caminada diaria y pastillitas a montón.

¿A qué le teme?

El miedo no existe en mi diccionario.

¿Qué lo pone a bailar?

Nada, tengo oído de artillero.

Su plato fuerte.

El guiso tulueño que hace Rosalba.

¿Si no es Uribe entonces quién?

Alguien.

¿Qué tan bueno es para la tecnología?

Yo aprendí a sumar en ábaco, hago parte de la generación de la aritmética y no alcancé a estudiar la teoría de conjuntos.