El Acto Legislativo Morrill

HAY HECHOS POLÍTICOS QUE CAMbian la historia de un pueblo.

No sé si puedo señalar muchos en el campo de la educación superior que tuvieran un efecto tan dramático como el de esa afirmación, pero hay uno para el cual podría quedarse corta: El Acto Legislativo Morrill de subsidios con tierra para las universidades sancionado por Lincoln en 1862.

Justin Morrill, congresista de Vermont, y Jonathan Turner, profesor de Illinois, propusieron un acto legislativo conocido como The Morrill Land-Grant Act que disponía la entrega, por parte del Gobierno Federal, de aproximadamente 13.000 hectáreas de tierra a cada estado que apoyara la creación de una universidad propia. Se proponía eso en un país extensísimo en el que en grandes regiones, especialmente al centro, sur y occidente, el acceso a estudios superiores era prácticamente inexistente. Se le ofrecía a una población de campesinos industriosos que escasamente habían aprendido a leer y escribir. El acto inicial fue expandido posteriormente con iniciativas complementarias como la que en 1887 introdujo la financiación de centros de experimentación.

Las universidades que surgieron como resultado del Acto Morrill conforman hoy la red más importante de universidades estatales en el mundo. El desarrollo industrial, intelectual y cultural de los Estados Unidos sería inconcebible sin ellas. Basta citar a la Universidad de California y su impacto en la tecnología informática, a la Universidad de Illinois con su liderazgo en ingeniería, a la de Purdue en Indiana con su facultad de aeronáutica, y a las de Florida, Texas, Nebraska, Ohio, Penn State, Rutgers, Maryland y más hasta completar 76. Son hoy la base de una red de universidades públicas con 2’900.000 estudiantes activos y más de 20’000.000 de egresados. Lograron transformar el nivel educativo del país, generaron una gran cantidad de conocimiento y dieron un impulso extraordinario al desarrollo económico. Además fueron un instrumento para el avance de los derechos ciudadanos de las minorías.

El trámite del acto legislativo es una historia interesante. Fue aprobado por el Congreso en 1859. Sin embargo, el presidente James Buchanan lo vetó. Sus argumentos fueron de diverso orden: objetaba el costo de la iniciativa, no estaba de acuerdo con los asuntos técnicos propuestos como programas universitarios, pensaba que la población potencialmente beneficiaria era pequeña y podría estudiar en centros desarrollados, e incluso que no era constitucional que el gobierno federal se inmiscuyera en asuntos que correspondían a los estados.

En 1861 volvieron a proponer la Ley. Esta vez el presidente era Abraham Lincoln, quien la acogió con entusiasmo. A pesar de que la situación económica era bastante más difícil, Lincoln aprobó el acto y le dio inmediata aplicación. Buchanan fue un político mediocre que no pudo imaginar el impacto de la educación superior y de la ciencia; Lincoln, un estadista que cambió el rumbo de su país.

En la pasada legislatura en el Congreso de Colombia se discutió una nueva Ley de Fronteras. Algunos congresistas introdujeron un artículo que comprometía un presupuesto para que la Universidad Nacional consolidara sus sedes de frontera y estableciera otras nuevas llevando educación superior de la más alta calidad a regiones lejanas al centro y mal atendidas. A pesar de que el artículo fue inicialmente aprobado en la Cámara de Representantes, el Gobierno propuso una nueva versión que lo excluyó. Las razones que conocimos se parecían a las aducidas en 1859 por el gobierno de Buchanan

* Rector de la Universidad Nacional

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