$5.500 millones para desplazados

Con éxito culminó la primera fase de negociaciones entre los desplazados y el Gobierno.

El domingo desde las 8:00 a.m., los cerca de 2.000 desplazados que aún hoy conviven en el céntrico Parque Tercer Milenio irán, uno a uno y con sus familias, abandonando sus viviendas improvisadas en busca de un techo que los proteja de la intemperie por lo menos hasta el próximo mes de noviembre.

El domingo, cada familia recibirá una suma de dinero que oscila entre $960.000 y $1’700.000, dependiendo del número de integrantes que la conformen, para que tengan posibilidades de pagar un arriendo hasta que sus proyectos de pequeña empresa estén listos y puedan obtener una fuente de ingresos. Según el acuerdo firmado entre los gobiernos nacional y distrital y los líderes de los desarraigados, será el primero de noviembre cuando darán frutos el mínimo de $5’500.000 que se les prometió a los afectados para erigir sus proyectos productivos con la asesoría de la Universidad Nacional. Mientras eso ocurre, la Agencia Presidencial para la Acción Social y el Distrito les entregarán ayuda alimentaria por medio de un banco de alimentos.

Tuvieron que transcurrir 10 días de negociación, de rumores que iban y venían sosteniendo que algunos líderes ocultaban información al resto de los desplazados y que un desalojo forzado se hacía casi inminente, para que finalmente, el pasado jueves a las 11:30 p. m., se firmara el acuerdo que devolverá al Parque Tercer Milenio su calidad de espacio público.

La financiación de esos $5’500.000 fue distribuida entre los actores que tomaron parte de las negociaciones. El Gobierno Nacional aportará $1’500.000, al igual que la administración distrital. Otros $1’500.000 correrán por cuenta de Cooperación Internacional y $1’000.000 será aportado por cada una de las familias de desplazados, beneficiadas con créditos flexibles.

No obstante, la mesa de negociación entre los desplazados y los representantes de los gobiernos todavía se mantiene en pie. A pesar de que los desarraigados se dispersen en familias, sus líderes reanudarán el próximo miércoles las conversaciones para tratar los temas de vivienda, seguridad y reubicación en el campo.

Julián Arboleda, uno de los líderes firmantes del pacto, piensa ya en las próximas conversaciones. “Nosotros ya aceptamos abandonar el parque. Hay unas reglas de juego establecidas que esperamos que se respeten”.

Cuando Arboleda se ocupa, entonces Rosa Torres se presenta como la “secretaria de la marcha pacífica del Parque Tercer Milenio y secretaria personal de Julián”, quien se presta para responder las preguntas.

“Era eso o nos sacaban por la fuerza. A varios líderes no nos satisfacen las propuestas del Gobierno, pero había que tener en cuenta la opinión del resto de nuestra población”, cuenta Torres con un tono recio que después suavizará para hablar de sus planes: “Sé que es duro montar una empresa con cinco millones de pesos, pero hay que intentarlo y luchar por conseguirlo. Por mi parte, tengo claro que volveré a mis labores de modista, como antes de ser desplazada”.

Hay gran atención en el tema de las conversaciones por parte de los desplazados, tanto que entre ellos se fragua una especie de plan B si llega el primero de noviembre y lo prometido continúa siendo prometido y no real. “Si eso ocurre, reuniremos a un grupo mayor de desplazados y nos tomaremos otra zona de la ciudad. No somos ningunos pendejos”, vuelve el tono de voz fuerte de Rosa Torres.

Por otra parte, el alcalde Samuel Moreno se mostró satisfecho con el desalojo voluntario y llamó la atención del Gobierno Nacional para evitar la proliferación del desplazamiento: “El hecho de que se haya resuelto de una manera positiva el tema del Parque Tercer Milenio no significa para nada que esté resuelto el problema del desplazamiento en Colombia. Ha llegado la hora de abrir esa discusión, de revisar esa política. Las solicitudes de la población desplazada que está llegando a la principales ciudades de Colombia desborda la capacidad de respuesta”, sentenció Moreno en rueda de prensa.

Apartados de un trato

Como complemento a la ayuda humanitaria suministrada por Acción Social, el Distrito entregará una ayuda alimentaria, a través de un banco de alimentos, a las familias más vulnerables, previo estudio de las condiciones de vulnerabilidad.

Para las familias que decidan establecerse en la ciudad de Bogotá, el Distrito desarrollará las acciones pertinentes para que a más tardar a los 30 días de firmado este acuerdo esas familias sean incluidas en los programas sociales que adelanta la Alcaldía Mayor.

El universo de beneficiarios de este acuerdo será el del censo realizado por la Secretaría de Gobierno del Distrito de Bogotá en el Parque Tercer Milenio.

La vigencia del acuerdo será de un año, prorrogable a juicio de las partes.

últimas noticias