“Ni golpe de Estado ni vacío de poder”

El ex ministro Jaime Castro sostiene que el M-19 obró como el brazo armado de los extraditables en el asalto al Palacio de Justicia.

El ex ministro de Gobierno, ex constituyente y ex alcalde de Bogotá, Jaime Castro, la ha tenido clara desde siempre: El M-19 obró como el brazo armado de los extraditables al emprender el asalto al Palacio de Justicia en noviembre de 1985. Sólo que ahora, casi 25 años después, lo dejó explicado en un libro de 209 páginas con el que decidió ponerle fin al silencio de la administración  Betancur en este espinoso tema, con  un documento que promete polémica pero resume su convicción sobre el asunto: “No hubo ni golpe de Estado ni vacío de poder”.

“El narcotráfico no tuvo ninguna presencia en el caso de la embajada dominicana, pero financió el asalto al Palacio de Justicia, según verificaciones que a medida que pasa el tiempo son mayores, porque la toma del poder empezaba con el sometimiento de la administración de justicia, la caída de la extradición y el juzgamiento de Betancur, quien había empezado a aplicarla”, dejó escrito como una especie de constancia histórica, que aunque no ha sido probada en los múltiples expedientes abiertos sobre el caso, ronda como una verdad implacable en esta historia.

El curtido dirigente  liberal expresa hoy que en sus tiempos de senador sostuvo relaciones políticas con el M-19 e incluso participó en reuniones secretas para ambientar un diálogo con el Estado, pero que ya en calidad de ministro de Gobierno de Betancur a partir de julio de 1984, tuvo que enfrentar su ofensiva de “guerrilla espectáculo”. “Ellos creyeron que el 6 de noviembre de 1985 era el día del asalto al poder, de la antesala a la Casa de Nariño, porque nunca quisieron la paz sino la victoria, pero se equivocaron y hoy el país debe evaluar el caso a partir de este  contexto”.

En su obra, que será presentada el próximo 22 de agosto en la Feria del Libro de Bogotá, el ex ministro Castro, sustentado en una vasta documentación representada en 244 citas de pie de página, analiza las diversas interpretaciones que durante un cuarto de siglo se han dado respecto a lo que pasó en el  Palacio. Un recuento de voces y versiones acompañado de sus puntos de vista, en el que fustiga por igual a quienes asaltaron el edificio por la intencionalidad y complicidades de su acción, como a aquellos que defendieron el templo de la justicia con “más fallas que éxitos”.

Castro manifiesta hoy y así lo desmenuza en su libro que en la operación militar de recuperación del Palacio de Justicia hubo errores estructurales e institucionales. “Fallaron los cuerpos de inteligencia porque era una toma anunciada, quedó probado que la fuerza pública era buena para combatir en el monte pero carecía de cuerpos especializados para la acción urbana. Hubo mucha improvisación y desorden”, insiste el autor y se encarga de ilustrarlo con múltiples anécdotas quevan desde un general en zapatos de charol hasta un sargento en traje de ceremonia.

Deliberadamente Castro resalta que no se mete en asuntos judiciales y que por eso no hace mención del tema de los desaparecidos, pero recalca que en relación con lo sucedido en el Palacio de Justicia “todo se conoce, ya nada hay secreto y la prueba es que a pesar de las pesquisas de la justicia por más de 20 años, no ha aparecido la garganta profunda que revele hechos nuevos”. Castro insiste en que abundan más las interpretaciones que saber qué pudo pasar más allá de la autoridad civil, en la llamada soberanía de los cuarteles.

 El ex ministro dice que siempre pensó que había que hacer un libro desde la perspectiva del Estado y que debía hacerlo el gobierno de la época. Como este no llegó, él decidió hacerlo sin volverse protagonista ni dejar la sensación de que son sus memorias. “Todos los libros que han salido  han tenido el sesgo de responsabilizar al gobierno, yo creo que valía la pena presentar el punto de vista  contrario”, agregó, y de cierta manera el ex presidente  Betancur lo respalda en su prólogo al reconocer que nunca ha pensado en escribir un libro al respecto y se siente interpretado por Castro.

Desde el primer tiro del M-19 en el Palacio de Justicia, según el autor, el gobierno tuvo claro que “el narcotráfico no era ajeno al asalto”. Ese es el contexto que sustenta y desarrolla el ex ministro Jaime Castro. Hoy, alejado de la política activa pero persistente en el ejercicio de la cátedra universitaria y el análisis de la realidad nacional, vuelve al escenario público con un tema candente: El holocausto del Palacio de Justicia, una herida que no se cierra y que ahora vuelve del pasado en la voz de un testigo de excepción que reabre el debate.