La verdad sobre las notarías

Álvaro Rojas, presidente del gremio notarial, explica cómo se desarrolló el concurso de selección de notarios.

A propósito de las acusaciones del ex superintendente de Notariado y Registro Manuel Cuello Baute, sobre la supuesta entrega de notarías a congresistas como prebenda por votar a favor de la reelección, El Espectador habló con Álvaro Rojas, presidente del Colegio Nacional de Notarios, para aclarar cómo fue el proceso de selección de los actuales notarios, el cual ya comienza a ser cuestionado por algunos sectores.

De acuerdo con Rojas, los notarios eran nombrados en propiedad, es decir, que el Presidente de la República de turno —y en algunos casos también los gobernadores—, los elegía conforme a la ley de ese momento y posteriormente los seleccionados se presentaban a un pequeño concurso cerrado. Después de cinco años de ejercer el cargo y acreditando una serie de requisitos, el notario “solicitaba que se le realizaran unos exámenes académicos. Los presentaba, se le calificaban y, si los superaba, lo incorporaban a la carrera notarial”, afirma Rojas, añadiendo que al estar ya incorporado su reelección era automática y podía permanecer otros cinco años al frente de la notaría.

Después de la Constitución de 1991, el Gobierno determinó que para ser notario en propiedad se requería participar en un concurso público y abierto. Sin embargo, sólo hasta después de 18 años se pudo sacar adelante esa determinación. Para el presidente del Colegio Nacional de Notarios el tiempo fue extenso, pero no en vano, pues “en los años 85, 86 y 87 hubo concursos y entramos varios notarios por ese método. Después vino un período en el que los notarios fueron nombrados a dedo, pero no era fácil de un día para otro aplicar la Constitución al pie de la letra”.

Tras un intento fallido, en 2004, de sacar adelante el concurso notarial, sólo hasta dos años después se pudo iniciar el proceso. Fue así como el 22 de octubre de 2008, después de un largo recorrido, el Gobierno comenzó a nombrar el primer grupo de notarios por concurso masivo. Uno de los requisitos que sumaba puntos a favor era que el aspirante hubiese publicado un libro, lo cual, de cierta manera, se ha convertido en motivo de discordia. “Lamentablemente la ley habló de obra jurídica, pero no definió la materia: si era penal, notarial, administrativa o laboral. No puso condiciones o si tenía que ser una obra pedagógica, científica, de investigación o un trabajo conjunto. Tampoco habló de la extensión. No la fijó como una monografía, sino que la dejó abierta. No dijo cómo se acreditaba. Yo puedo hacer una obra para mí y no la publico. Llegamos al problema en el que la gente decía que tenía la obra, pero que no la había registrado”, señaló Rojas.

Pero, ¿por qué el puesto de notario es uno de los más apetecidos? ¿Cuánto gana un notario? Rojas explicó que se perciben unos ingresos a partir de unas tarifas que la ley señala. “No tenemos sueldo ni cesantías, como tampoco prestaciones. Percibimos unos honorarios y con eso costeamos el servicio, pagamos la nómina y nuestra seguridad social…, explicó. Por otra parte, se puede decir que existen dos clases de notarios: los de ingresos normales y satisfactorios, y aquellos que no pueden sostener el servicio. Los primeros deben entregar unos aportes al Fondo de Notariado Cuenta Especial, que financia a las “notarías pobres”.

“Tenemos unos excedentes. Por acto escriturario el notario tiene un tope, nosotros no podemos percibir más de $19 millones por cada uno. Cuando se pasa de esa cifra, el excedente va al Fondo y con eso se subsidia a las notarías de ciudades pequeñas. El subsidio está entre $4 y $5 millones. Sin embargo, para que llegue una escritura que supere esa cantidad es una lotería y llega una cada tres meses”, agregó. Claro que cuando no se supera el tope de los $19 millones, el aporte al Fondo es de unos $2.000 aproximadamente. Actualmente, tres años después del concurso, sólo el 85% de los notarios se ha posesionado en las cerca de 850 notarías con las que cuenta el país. El 15% restante no ha podido ser nombrado porque se han entablado una serie de acciones de tutela que han demorado la parte final del proceso y cuyo futuro depende de lo que decida en próximos días la Corte Constitucional. Para Álvaro Rojas, el concurso debería cambiarse por uno “más expedito, hecho más para el perfil del notario”.

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