A viajar de sofá en sofá

Más de un millón de personas conforman esta exitosa red de viajeros y anfitriones.

¿Quiere viajar por el mundo y apenas tiene el dinero de los pasajes? La solución tal vez sea el couchsurfing, que literalmente significa ‘surfear de sofá en sofá’.

Se trata de una red social (www.couchsurfing.org) a la que pertenecen más de un millón de miembros, quienes tienen la posibilidad de contactar personas en distintos países dispuestas a ofrecerles un rincón de su casa, como el sofá, para que se hospeden sin pagar un peso. Los participantes de la red viven en 62.000 diferentes ciudades.

Nancy, una norteamericana de 55 años es una de las participantes más entusiastas. “Para la asunción de Barack Obama recibimos a 14 personas en casa”, le contó Nancy a periodistas de la agencia AFP. “Había por todas partes, en el salón, en el subsuelo, en camas inflables y alfombras”. Desde que se vinculó a couchsurfing.org, Nancy ha hospedado a más de 125 viajeros desde 2007.

De hecho, el concepto de viajar de sofá en sofá es originario de Estados Unidos, pero se extendió muy fácil por todo el mundo. Alemanes y franceses les siguen a los norteamericanos en número de miembros inscritos. Los colombianos también figuran en las estadísticas de la organización.

Sandria P. Bouliane de Quebec (Canadá) dejó un mensaje en la página luego de usar esta red de turismo: “Couchsurfing es otra de esas cosas asombrosas que han pasado en mi vida. Me hizo descubrir que todavía existen personas que creen en un mundo unido”.

Sergio Gabriel Gómez Alloza, de España, encontró en la red una manera de viajar sin moverse de su casa. Al recibir extranjeros ha ido conociendo otras culturas y costumbres. “Lamentablemente para mí, pues soy una persona que se encariña mucho con la gente y no quiero que se vayan. Todas las personas que se alojaron en mi casa fueron de suma importancia en mi vida”, fue el mensaje que escribió Sergio para alentar a los indecisos que aún no se matriculan en la red.

Los promotores de la red han ido diversificando las propuestas para los viajeros. Ofrecen por ejemplo una guía para mujeres y otra para hombres con consejos para viajar de manera segura. También existe un servicio especializado para viajeros gays, lesbianas y bisexuales. Otro para aquellos con intereses ecológicos que quieren experiencias cercanas a la naturaleza y para vegetarianos. Incluso, familias enteras que quieran viajar podrán conseguir personas dispuestas a hospedarlas.

Como en otros sistemas de turismo, las sorpresas también pueden ser desagradables y evitarlas depende en gran medida del viajero. Apartamentos sucios, propuestas indecentes y cancelaciones de última hora son algunos de los riesgos.

La acogida del couchsurfing es tal que ya le apareció competencia. Se trata del wwoofing, donde el invitado alberga en una granja a su visitante a cambio de una participación en las tareas agrícolas.

Lo importante, según los usuarios de estas redes, es seguir los consejos de sus promotores y obtener referencias del lugar donde se va a hospedar.

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