Estados de Derecho y de Opinión

EL PRESIDENTE URIBE EN LA instalación del Congreso, el pasado 20 de julio, expresó: “El Estado de Opinión es la fase superior por excelencia del Estado de Derecho y la muralla que ataja el desbordamiento de cualquier poder”.

El gran maestro del Derecho Hans Kelsen sostuvo que todo Estado es un Estado de Derecho. Según él, es un pleonasmo porque Derecho y Estado son conceptos idénticos. “El derecho positivo es precisamente ese orden coactivo que es el Estado”. Hasta el Estado despótico está gobernado por el Derecho; negarlo “no es sino una ingenuidad o una presunción iusnaturalista”, así los gobernados no poseyeran ni un solo derecho.

Adhémar Esmein, a quien consideran el más genuino paladín de la teoría clásica del Estado de Derecho, enseña que el Estado es la personificación jurídica de la nación: “Es el sujeto y el soporte de la autoridad pública. La soberanía legal del Estado está limitada por los derechos de los individuos y encuentra su fuerza de obediencia en la adhesión de la opinión pública, que constituye la soberanía de hecho, soberanía nacional”.

La concepción liberal de nuestro Estado, caracterizada por el respeto a los derechos fundamentales, la separación de las ramas del poder público y el sometimiento al Derecho, es principio fundante de nuestra organización jurídica, que subsume el Estado de Opinión al que alude el Presidente. El Estado Social y Liberal de Derecho rescata el origen del poder en el pueblo, en quien reside exclusivamente la soberanía y no permite la concentración del poder en un solo órgano. El Estado de Opinión no es fase superior del Estado de Derecho, sino su fundamento y su razón de ser.

Intuyo que el Presidente, en el trasfondo de su planteamiento, pretende refrescarnos la memoria acerca del origen y ejercicio del poder público, según las teorías democráticas y liberales de Rousseau y Montesquieu. Esto es más que saludable en momentos cruciales en los cuales, en otras latitudes, pareciera que se impusieran algunas instrucciones de Kelsen, que aplican el concepto de Derecho y Constitución, a cualquier forma de gobierno, confinando el hecho social y la opinión del pueblo.

Más provechoso sería que el alto Gobierno abriera el debate sobre la necesidad y conveniencia de avanzar en la definición de un nuevo Estado Social de Derecho como Estado de Justicia, donde se dimensionen axiológicamente las nuevas realidades sociales e históricas de Colombia.

* Ex senador de la República.

 

últimas noticias

El Madrid, la Juve y nuestra realidad

Sección: 
Opinión

El dolor de Estado

El poder absoluto contra el periodismo

Por qué detestan a Soros

Gazapera (17/12/18)