Las pruebas contra Rangel

La evidencia contra el ex representante Miguel Ángel Rangel ya está en manos de la Corte.

En una providencia de 30 páginas están contenidas las consideraciones del fiscal delegado ante la Corte, José Édgar Collazos, para acusar del delito de concierto para promocionar grupos armados al margen de la ley al ex representante a la Cámara de Bolívar Miguel Ángel Rangel Sosa. Múltiples reuniones clandestinas documentadas con jefes paramilitares en el sur de Bolívar, así como la inclusión de una hermana de Ernesto Báez en la Unidad de Trabajo Legislativo (UTL) de Rangel, evidenciaron para la Fiscalía los compromisos y alianzas del ex parlamentario con el proyecto político de las autodefensas.

Rangel, ex alcalde de Pinillos (Bolívar), asistió a diversas reuniones entre 1997 y 2003 que habían sido convocadas por los jefes ‘paras’ Báez y Jorge 40. Una de éstas ocurrió en el municipio de Barranco de Loba, en donde las autodefensas trazaron su estrategia de expansión política, se definió la creación de la “Comisión Reguladora Política del Sur de Bolívar” y se establecieron pautas para la elección del candidato a la Gobernación de ese departamento que sería apoyado por esta organización ilegal.

Líderes políticos de la región, como Gabino Mora, Alejandro Escobar o Alberto Carvajal, denunciaron que los ‘paras’ ordenaron quemar en abril de 1999 el palacio municipal de Pinillos con el fin de “acabar con las pruebas existentes” que comprometían a Rangel en su condición de alcalde con el desvío de recursos públicos a las Auc. Según la Fiscalía, Rangel adquirió “tal grado de amistad” con Báez que ingresó a su hermana, Blanca Dilia Duque, a su UTL para pagar su compromiso con este grupo armado. El ex congresista “colaboró con el proyecto paramilitar para asegurarse y permanecer en un alto cargo político a través de un electorado amedrentado”.

Como si fuera poco, se determinó que Rangel asistió a una minicumbre de las Auc en el Nudo de Paramillo con los jefes paramilitares Carlos Castaño, Jorge 40 y Báez, y que con este último solía encontrarse en el sitio conocido como La Universidad, en Santa Fe de Ralito (Córdoba), un sitio de adoctrinamiento del proyecto paramilitar. Rangel, además, nunca fue objeto de intimidaciones en su vida política y, por el contrario, se mostró como aliado del grupo ilegal al punto de asistir a reuniones de las Auc con políticos como Vicente Blel o empresarios como Alfonso El Turco Hilsaca —ambos en prisión por sus presuntos nexos con los ‘paras’.

“Estos sucesos son indicativos de la aquiescencia de Rangel, de la permanencia frente a los propósitos que demarcaban las autodefensas, porque tras ellos se aseguraba los propios”, concluyó la Fiscalía al acusarlo de cohonestar con las siniestras prácticas de los paramilitares.