"Mercader de la muerte", un hombre sin castigo

Tailandia revocó la extradición a EE.UU. del supuesto traficante de armas ruso.

Una gran sonrisa de satisfacción lució el martes Viktor Bout cuando salía esposado de un tribunal de Bangkok, en Tailandia. El llamado Mercader de la muerte ganó una batalla más contra el pedido de extradición de Washington por apoyar el terrorismo internacional y de pasó propinó un fuerte golpe al Gobierno colombiano.

Tras año y medio de diligencias judiciales, el juez Jitakorn Patanasir decidió denegar el pedido de extradición interpuesto por Washington contra Bout por suministrar 800 misiles tierra-aire, 5.000 fusiles AK-47, explosivos C-4 y minas antipersona a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc).

Según Patanasir, el juicio siempre estuvo motivado por razones ajenas a las jurídicas. “Las Farc están peleando por una causa política y no es una banda delictiva. Tailandia no reconoce a las Farc como grupo terrorista”, señaló el veredicto del tribunal, que dio a las autoridades un plazo de 72 horas para presentar una apelación; de lo contrario, Bout recobraría su libertad.

La defensa celebró la decisión recordando que su cliente había reiterado una y otra vez su inocencia. “No hice nada malo en Tailandia. Nunca he estado en Colombia ni Estados Unidos”, alegó el implicado durante una de las etapas del juicio.

Pero todo lo contrario piensa la Casa Blanca, que lleva más de diez años buscando a este ex agente de la KGB (la temida agencia de inteligencia soviética) de 42 años. Según su expediente, Bout vendió su primer cargamento de armas a Bélgica en 1993; posteriormente se radicó en Emiratos Árabes Unidos, desde donde coordinó envíos que tenían como destinatarios a los talibanes de Afganistán, a los rebeldes de Angola, Ruanda y Uganda, y a Charles Taylor, el ex presidente liberiano juzgado actualmente en la Corte Penal Internacional.

 La orden de captura internacional en su contra fue presentada en 2002 por las autoridades belgas y estadounidenses. El argumento: ser el principal suministrador de armas de la red terrorista Al Qaeda. Tras varios años de búsqueda, Bout fue arrestado en 2008 en Tailandia, cuando cayó en una operación de venta a supuestos miembros de las Farc.

Este prontuario contrasta con la imagen que el Kremlin tiene del acusado. “Recibimos con satisfacción la decisión del tribunal tailandés y esperamos que pronto pueda volver a su patria”, le dijo Igor Liakin, portavoz de la Cancillería rusa, a la agencia Ria Novosti.

Para las autoridades de su país, Viktor Bout es el exitoso propietario de Great Lakes Business, Bukavu Aviation Transport, Business Air Services, entre otras, que se encargan de la exportación de tecnología rusa.

Durante la etapa del juicio, Alla Bout negó bajo juramento que su esposo vendiera armamento originario de Moldavia, Ucrania y Bulgaria, al mismo tiempo que desmintió los viajes de su esposo a Afganistán, República Democrática del Congo, Sierra Leona, Sudán o Latinoamérica, en los que supuestamente recibía pagos por vender tanques, helicópteros y fusiles de asalto.

“Él nunca se ha metido en negocios ilícitos o ha hecho ninguna de las cosas que le imputan. Mi marido sólo dirigió un negocio de transporte aéreo y lo que transportaba era legal”, dijo la diseñadora de modas, quien agregó: “Estuvo en Moscú todo el tiempo con nosotros, su familia”.

Más allá de las versiones encontradas, lo cierto es que el nombre de Viktor Bout se inmortalizó en 2005. Este hombre que habla ruso, uzbeko, inglés, francés y portugués, fue la inspiración de la película Lord of war (El señor de la guerra) protagonizada por Nicolas Cage, que cuenta la historia de un traficante de armas con poderosas conexiones políticas que le sirven para burlar la justicia.

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