“No nos olviden, por favor”

En sendos mensajes grabados en video, el mayor Guillermo Solórzano y el cabo Antonio Sanmiguel les piden a los colombianos y a la comunidad internacional continuar la lucha por la liberación de todos los secuestrados. 

Reflexivos y esperanzados en un pronto regreso a sus hogares y pidiéndoles al Gobierno colombiano y a la comunidad internacional que no los olviden, sin descartar un eventual acuerdo humanitario, aparecieron en las pruebas de supervivencia entregadas por las Farc a la senadora Piedad Córdoba, el mayor de la Policía Guillermo Javier Solórzano y el cabo primero del Ejército Antonio San Miguel Valderrama, quienes se encuentran en poder del grupo guerrillero desde hace más de un año.

En los videos que fueron revelados este lunes en la residencia de la senadora liberal, a quien los dos secuestrados agradecen su trabajo en busca de su liberación, al igual que a la organización Colombianos y Colombianas por la Paz, ambos uniformados anuncian que aunque se encuentran en buenas condiciones físicas, padecen por “el dolor y el sufrimiento” y las condiciones propias del cautiverio. En un conmovedor mensaje a su familia, el mayor Solórzano, quien fue secuestrado el 4 de junio de 2008 en Miranda, Cauca, hace un pormenorizado recuento de las actividades que efectúa en un día de cautiverio.

“Mamá, yo me levanto a las seis de la mañana, rezo mi santo rosario, mi oración, cuando me dan refrigerios los tomo, me mantengo física y espiritualmente fortalecido, hago mis ejercicios, tengo pesas, me he fortalecido en piernas y brazos para soportar las marchas y las jornadas duras y extenuantes que representa la selva”, asegura, y añade estar feliz. “Por eso me puse mi camiseta blanca, con la que entré a esta carrera contra la muerte”. En otro aparte de su mensaje el mayor Solórzano les pide a los colombianos: “No nos olviden, por favor”.

El oficial en cautiverio, al señalar que “el sufrimiento trae redención”, recordó en mensaje a su progenitora que en la selva le ha tocado acostumbrarse a la “dieta del pájaro”, y comer granos como las arvejas o las lentejas, que no le gustaban cuando estaba en libertad. Aprovechó la oportunidad para decirle a su padre que lo ama y que los tesoros de su niñez en cautiverio “valen más que todo el oro del mundo”. También le pidió perdón a su hermano Franklin y a su esposa Julia por errores cometidos en el pasado, mientras a su hermano Juancho, quien compró carro nuevo, le aconseja que tenga mucho juicio y cuidado con el licor y las mujeres. A su pequeña hija le dice que le hizo unas manillas.

En cuanto al intercambio humanitario, señala que es su pellejo el que está en juego y su familia la que está padeciendo esta cruz del secuestro. Por ello, en las pruebas de vida insisten en que se dé una pronta reunión entre el presidente Álvaro Uribe y la senadora Piedad Córdoba. Aunque la familia de Guillermo Solórzano no alcanzó a llegar a Bogotá, procedente de Cartagena, se sintió complacida por el mensaje de vida.

La que sí estuvo presente fue la señora madre del cabo del Ejército Antonio Sanmiguel Valderrama, Olga Valderrama. El uniformado fue secuestrado el 23 de mayo de 2008 en una incursión armada del frente 21 en el Tambo, Tolima, les dice en el video que gracias a Dios se encuentra bien de salud y físicamente”. Yo hago cotidianamente manillas, como te das cuenta es mi hobbie, leo la palabra de Dios, me han proporcionado lo necesario para vivir. No he dejado mi alegría, sigo fuerte y esperanzado en la propia libertad mía y en la de mis compañeros”.

El cabo le confirma a su mamá que el día del asalto recibió una herida, pero que ya se recuperó de ella. A sus hijas Tatiana y Samy les expresa que las ama mucho y agrega que a Samy le hizo una muñeca y a Tatiana unos muñequitos. Una vez conocido este testimonio, Olga Valderrama, madre del cabo, se mostró esperanzada en que pronto vuelva a la libertad, y afirmó que es el mejor regalo de cumpleaños que pudo haber recibido, porque recordó que ella cumple el 24 de septiembre.

La señora Valderrrama les envió también un mensaje a todas las familias. “No lloren más, hay que saber llevar el secuestro de nuestros hijos, yo he dejado de llorar y si lloro lo hago a escondidas, donde nadie se dé cuenta. El sitio de la entrega de las pruebas de vida fue el apartamento de la senadora Piedad Córdoba, ubicado en el centro de Bogotá, donde se congregaron además los miembros de Colombianos y Colombianas por la Paz y periodistas de diversos medios de comunicación, quienes estaban a la espera del pronunciamiento de las familias de los cautivos. El mensaje repetido el lunes es que el Gobierno facilite a la guerrilla liberar a sus hijos secuestrados.