Desplazados del Tercer Milenio amenazan con nueva toma

El Distrito adelanta diálogos con dos grupos de desarraigados que a la fuerza exigen ayudas humanitarias.

El drama de las familias que llegan desplazadas a Bogotá —según cifras oficiales son unas 20 diarias en promedio— continúa paralelo a los esfuerzos del Gobierno distrital por apagar los incendios que genera este problema.

En ese sentido, la administración, que se encuentra negociando diversas exigencias como proyectos productivos y restitución de tierras con 1.939 desarraigados que se tomaron el parque Tercer Milenio durante cuatro meses y con 487 familias más que ocupan desde hace 28 semanas una cuadra en el barrio Carvajal, localidad de Kennedy, tomó una decisión que parece ser terminante: por orden expresa del alcalde Samuel Moreno, la Policía Metropolitana vigila todas las zonas neurálgicas de la capital para evitar más tomas. “No vamos a aceptar más vías de hecho”, le dijo a El Espectador la secretaria de Gobierno, Clara López.

La alta funcionaria se pronunció a propósito del anuncio que hicieron ayer algunos líderes de la toma del Tercer Milenio, quienes aseguraron que están organizando una nueva ocupación por la fuerza debido a los supuestos incumplimientos de las autoridades. “Se comprometieron y no han entregado las ayudas humanitarias a varios de nosotros”, expresó una de las cabezas de la protesta, que pidió reserva de su identidad.

La secretaria de Gobierno negó el hecho y, más allá, denunció que son los desplazados los que “no están cumpliendo” con lo pactado. “Se rehúsan a evacuar el alojamiento temporal que les brindamos, a pesar de que ya a todos se les entregó la ayuda de emergencia. Ya se vencieron todos los plazos”.

Los desplazados del Tercer Milenio se alojan en un albergue al sur de la ciudad y, de acuerdo con el balance de la Alcaldía, han recibido 1.800 paquetes de ayuda humanitaria. En la mesa de diálogo con ellos, cuya mediación está a cargo de Acnur, aún falta por discutirse el tema de seguridad y tierras.

Pero mientras el Distrito lidia con este grupo de manifestantes, crece como bola de nieve el problema de los desplazados de Carvajal, entre los que se encuentran 170 niños. Si bien los representantes de las víctimas negocian con la administración —a partir de hoy se reunirán con el Incoder para tratar la exigencia de restitución de tierras—, las malas condiciones de salubridad en la cuadra que se tomaron aumenta con las horas. Los menores no reciben alimentación adecuada y ya se han presentado brotes de gripe. Al respecto, el representante de la Acnur en Colombia, Jean-Nöel Wetterwald, ha manifestado su preocupación: “Se trata de un grave problema social”.

“Una olla de presión que en cualquier momento puede estallar”, han señalado algunos analistas para referirse, en general, al problema del desplazamiento en la capital.

Un día protagonizan la protesta unos, la siguiente vez otros. Al parecer, todos ahora se tendrán que enfrentar a la decisión del Distrito de no aceptar más tomas por la fuerza.

 

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