Se comienza a aclarar el misterio del ‘Arctic Sea’

Tres semanas de misterio que tienen en vilo a las autoridades rusas.

Un bote con cuatro estonios, dos lituanos y dos rusos se acercó al buque carguero Arctic Sea el 24 de julio, frente a las costas de Suecia. Cuatro días después, cuando pasaba frente a la costa de Portugal, la desaparición del barco de bandera maltesa y tripulación rusa, que debía llegar al puerto de Bejaia, en Argelia, desató una lluvia de rumores. Algunos creían que el barco se había hundido: “Hubiera dejado mancha de aceite en la superficie”, dijo el familiar de un tripulante; otros escucharon la versión, según la cual el barco transportaba material nuclear y estaba en manos de los servicios secretos rusos; unos más, entre ellos el dueño del carguero, aseguraron que se trataba de un secuestro.

Tres semanas después de su desaparición y luego de una intensa búsqueda por parte de las fuerzas navales rusas, el ministro del Interior de este país, Anatoli Serdiuko, anunció la liberación del barco mercante, de 4.000 toneladas y 98 metros de largo, cuya carga de madera asciende a US$1,3 millones. Según explicó Serdiuko, los piratas “amenazaron con armas a la tripulación y exigieron que cumplieran incondicionalmente todas sus órdenes. Posteriormente, el ‘Arctic Sea’ navegó hacia África por la ruta trazada por los secuestradores, sin equipos de navegación.

¿Hacia dónde llevaban el barco?, ¿qué sucedió durante las tres semanas del plagio? La Fiscalía rusa y la Comisión Europea buscan ahora esclarecer este episodio, que a todas luces despierta el temor de que el auge de la piratería deje de ser un problema exclusivo de las aguas africanas.

Temas relacionados

 

últimas noticias