La parábola del metro

Nadie sabe a ciencia cierta por dónde pasaría.

En menos de 24 horas los bogotanos pasaron de tener la certeza de que la última semana de este mes conocerían, por fin, los estudios oficiales que señalarían el camino que literalmente debe seguir el metro —parte fundamental del Sistema Integrado de Transporte Público de la ciudad— a padecer en medio de una tempestad de versiones encontradas.

La polémica empezó a gestarse el pasado martes en la mañana, luego del anuncio de algunos medios en internet que aseguraban “en exclusiva” que el metro no iría ni por la Caracas ni por la séptima. La incertidumbre generada por la noticia, de la cual nadie en la Alcaldía salió a decir una palabra, acerca de un proyecto que promete mejorar la calidad de vida de los capitalinos y que es esperado con mucha expectativa en varios sectores, se multiplicó ayer gracias a otra “exclusiva” que daba cuenta de “los cuatro corredores de donde saldrá la primera línea del metro”.

Cuando todo el mundo se preguntaba por los detalles y la veracidad de la noticia, altos miembros de la Secretaría de Movilidad salieron a desmentirla: “Nadie, ni los consultores ni el Alcalde saben por dónde irá el metro”, dijo el subsecretario de esa cartera, Carlos José Herrera.

Entonces, reinó la confusión y el asunto estaba lejos de mejorar. A media mañana otra noticia. Esta vez sobre una nueva troncal de Transmilenio: que en pocas semanas el Alcalde anunciará que el sistema irá por la séptima. Otra vez, la Alcaldía desmintiendo. “Aquí no se han tomado aún decisiones al respecto”, anunció la oficina de Prensa del mandatario Samuel Moreno. Toda la información se conocerá el próximo 31 de agosto, cuando se hagan públicos los estudios de factibilidad del metro, que podrían incidir en el futuro del Transmilenio.

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