Colombia será el gran ojo de EE.UU.

Entrevista con Antonio Navalón, experto en conflictos internacionales.

Vuelve de un paseo por las calles de Bogotá. Mallorquín de nacimiento, pero latinoamericano de profesión, el escritor y profesor Antonio Navalón vive a caballo entre México donde imparte un curso de posgrado en la Universidad Nacional Autónoma de México y España, a donde viaja una vez al mes para participar en las reuniones del Grupo Prisa. Como si de un locutor radiofónico se tratara, narra recostado sobre un sofá del hotel el devenir de un mundo que considera “inviable” y que recoge en su libro Paren el mundo que me quiero enterar.

En el libro sostiene que Barack Obama y Nelson Mandela han sido las dos personas que mejor impresión le han causado en su vida. ¿Qué tienen en común?

Lo que me impresionó de Mandela fue su dignidad. Sentí lo mismo con Obama. Es un tipo enormemente distante al contrario de lo que parece.

¿Cómo logró Obama conquistar a medio mundo?

Sabe lo que quiere, y a diferencia de su mujer nunca es esclavo de sus emociones. Conoce muy bien lo que le emociona a la gente; lo que desconocemos es lo que lo emociona a él.

¿El “embrujo Obama” está llegando a su fin?

La caída de popularidad de Obama es algo normal y previsible, que siempre sucede.

¿Qué persigue EE.UU. con la presencia de sus soldados en siete bases militares colombianas?

Estados Unidos está de vuelta en América Latina. La abandonó tras el 11-S, y ahora vuelve a querer controlar la cuenca del Caribe, fundamental para lograr la paz. El acuerdo es importante, no porque Colombia se vaya a convertir en la gran plataforma ofensiva desde la que se ataque a los países vecinos, sino porque pasará a ser el gran oído y el gran ojo de la cuenca del Caribe. La vuelta de los EE.UU. a América Latina es inevitable.

¿Por qué los venezolanos continúan reeligiendo a Chávez?

¿Y por qué los alemanes eligieron a Hitler? No es una respuesta sencilla.

¿Tiene sentido el socialismo del siglo XXI por el que abogan Chávez y Correa?

La lucha por la dignidad tiene sentido. La de Chávez comenzó precisamente como un intento de recuperación de la dignidad de su pueblo. El problema es que la lucha de Chávez acabó siendo un vodevil.

¿Alguien puede frenar a Chávez?

A Chávez lo terminarán echando los chavistas fruto de los intereses que día a día se irán confrontando más. Lo peor de Chávez no es lo ideológico, es la incompetencia. Chávez no es un peligro más que verbal, pero afortunadamente todavía se pueden apagar los televisores y las radios.

¿Cómo ve el futuro de América Latina?

Mientras América Latina siga teniendo el bono demográfico tendrá esperanza, pero si algo ha enseñado es su capacidad de destruir lo que Dios arrojó sobre estas tierras de manera infinita.

¿Qué opina de la decisión del gobierno estadounidense de congelar el “Plan Mérida”?

El “Plan Mérida” es un insulto a la dignidad mexicana, se parece a una simulación de ayuda para la lucha contra el narcotráfico más que a una ayuda real. Los asesinos matan en México y duermen tranquilos en EE.UU. Los sicarios son padres de familia apellidados Smith, Johns o Martínez, cuyos hijos van al colegio en Estados Unidos. En cuanto a las drogas, el problema desaparecerá cuando deje de existir el gran mercado. La administración Obama debe afrontar que dentro de sus fronteras también existen corruptos que abren las puertas al paso de la droga. Si yo fuera el gobierno mexicano preferiría que no me ayudaran.


Cambiando de tema, ¿cuál es la mayor amenaza a la que nos enfrentamos en pleno siglo XXI?

El miedo. El miedo a todo, a la crisis económica, a no tener un futuro, etc. La gran ventaja de los países en vías de desarrollo es que representan una alternativa donde no existe el miedo. India, China y Singapur, por ejemplo.

¿Qué nos falta para alcanzar a China e India?

Capacidad de sacrificio. Los chinos trabajan 85 horas semanales y cuentan con apenas 2,3 días de vacaciones al año. China convenció a Occidente (no a Colombia) de que lo mejor era importar, y lo convirtió así en un gran consumidor que no produce nada.

¿Cuál es su talón de Aquiles?

Las materias energéticas. China sólo posee energía para autoabastecerse durante 4 días.

¿Y qué le falta a China para ser una potencia mundial?

En el momento en que China aspire a ser la potencia hegemónica mundial habrá sentenciado su fin, ya que existen muchas razones culturales y políticas que en el momento en el que lo intente fracasaría. China será el primer socio comercial de África y de América en muy poco tiempo, e impondrá absolutamente su poder en el continente asiático.

¿Ha superado ya África las consecuencias de la descolonización frenética de los años 70?

No fue una descolonización, sino una masacre. En África no hay presente ni futuro. Llevamos cinco siglos esclavizándolos y asistiendo a la destrucción de un continente cuyos habitantes todavía no han conquistado la condición de seres humanos y que siguen instalados en un sistema tribal amparado y estimulado por nosotros.

¿Qué hacer?

Esperar a la repoblación. Hemos liquidado África en más de 60%, y el sida está siendo, en cierto sentido, una condena divina sobre un continente. En África se puede mascar el fracaso humano, es una gran vergüenza para la humanidad.

¿Por qué habla en su libro de un “mundo inviable”?

Contamos con 35% de población de carga muerta que representa mi generación, responsable de la situación de destrucción actual del mundo, y a la que mantenemos por medio de las pensiones. No hay ninguna razón para mantener el consejo de los viejos, a quienes en realidad nos deberían colgar.

Usted dice que el fanatismo religioso es uno de los mayores problemas. ¿Cómo ha perjudicado al islam?

Tanto como perjudicó la Inquisición Española a los cristianos. Es injusto, evidentemente, asociar islam con la yihad (guerra santa), pero es inevitable.

¿En qué piensa si le menciono al régimen islámico de Irán?

Pienso en los infieles y en que soy uno de ellos.

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