Género

«Tras una petición de la Federación Internacional de Atletismo que solicitó la prueba de género [...] Y evaluación de un experto en género [...] buscando alteraciones en la genética de las mujeres para determinar con qué género nacieron››. Santiago Hernández Henao, El Colombiano (09-08-21).

Ya está llegando a la categoría de plaga el uso de la palabra género por sexo. Un auténtico anglicismo, aunque no lo parezca. Para los que no les ha tocado: en español hay un concepto para la palabra sexo y otro para la palabra género. El concepto de sexo (masculino y femenino) es biológico, mientras el concepto de género (masculino, femenino y neutro) es gramatical. Así como nunca se me ocurriría decir que casa es una palabra de sexo femenino no tengo por qué decir que Carlos es un joven de género masculino. Dos circunstancias parecen favorecer la existencia de este dislate. La primera es eufemística, pues al parecer la palabra sexo se les está volviendo escabrosa a algunos; la segunda es extranjerizante, pues en inglés ambos conceptos se manejan con la palabra gender, dejando sex para lo relacionado con las funciones biológicas del sexo...

Se evidencia que los tres ejemplos de la cita en que aparece la palabra género se refieren a las pruebas para determinar el sexo de algunas atletas, no el género.

Apostar

«La industria del Valle les apuesta a sectores de clase mundial; Microsoft le apuesta al Explorer 8 para dominar el mercado; Macromedia le apuesta a Linux; General Electric le apuesta al agua».

La cita es un colaje de titulares de varios medios entre nacionales y extranjeros tomados entre 29.500 que me mostró mi buscador predilecto al ponerle “le apuesta”. La prensa escrita se convirtió en un casino —dice mi colega Óscar Gil–. Los periodistas olvidaron frases como confía en, apoya, invierte en y similares. Todo se volvió apuesta. Apuesto a que no hay día sin apuesta en alguno de los diarios nacionales.

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