La revolución del color

Felipe Quijano expone el jueves su obra fotográfica en el Hotel Casa Medina.

Su recorrido profesional es una suma de encuentros y desencuentros, de ires y venires, de ensayos y errores que finalmente encontraron en la fotografía su lugar en el mundo.

Felipe Quijano incursionó primero en el cine, pero nunca estuvo realmente convencido de este lenguaje. Lo que sí tenía claro era que se sentía muy cómodo con la cámara y con los encuadres y por eso decidió probarse en el universo de las imágenes y del tiempo congelado. A pesar de que lo digital impera desde hace más de una década, Quijano experimentó en lo análogo, en los cuartos oscuros y trabajó mucho en blanco y negro.

Boston, Miami, Madrid, Nueva York; cual trotamundos ha aterrizado en cada una de estas ciudades para ensayarlas, para estudiar y probar diferentes oficios. Quizás el diploma de fotógrafo profesional que tiene del International Center of Photography en Nueva York sea su mayor orgullo en este campo.

Fue editor fotográfico de una revista que se llamaba New York Moves, también lo logró ser en una pasantía en la revista Rolling Stone, pero lo suyo no era estar revisando el trabajo de otros, ni encontrar nuevas miradas, sino buscar la suya. Así que decidió hacer proyectos por su cuenta y lo empezaron a requerir para publicidad, catálogos e imágenes corporativas, lo que le permitió reunir los medios para poder hacer lo que más le gusta, viajar y disparar del gatillo.

Así nació esta serie que expone el jueves llamada Color Revolution.  En  las calles de India, en una playa en Tailandia, en una plantación de arroz en Camboya o en una esquina en Cartagena, a Quijano le gusta captar el pulso de lo cotidiano, a la gente con la que se cruza sin los ademanes de las poses. 

Sus fotos de gran formato saltan a la vista por llevar al extremo al blanco y al negro y estar salpicadas de un rojo intenso o de un amarillo. La intención es lograr contrastes desaturando los colores y dejar sólo unos cuantos que atrapan la mirada. El resultado puede parecerse a una obra hecha en carboncillo con unos apéndices en oleo.

Las impresiones están hechas en lienzo para darle más textura a cada toma. El hecho de emplear materiales diferentes al papel fotográfico es una constante en su trabajo y toma parte de su exploración como fotógrafo artístico.

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