La hora del referendo

Como hace cinco años, cuando Yidis y Teodolindo, hoy el denunciante también es Germán Navas Talero.

La política colombiana hoy está sujeta a la suerte del referendo reeleccionista. La agenda legislativa avanza a cuenta gotas; las campañas al Congreso y la Presidencia, o literalmente no existen o el entusiasmo social es mínimo; la consulta conservadora quedó aplazada hasta nueva orden y el país político no sale del laberinto de los impedimentos, las recusaciones, los llamados a versión libre en la Corte Suprema; todo el intrincado panorama de la pelea jurídica de fondo entre el uribismo y la oposición, de cara a las justas electorales de marzo y mayo de 2010.

A imagen y semejanza de las deliberaciones de 2004, que dieron vía libre a la reelección del presidente Álvaro Uribe, el país asiste una vez más a extenuantes sesiones legislativas donde uno a uno los congresistas expresan sus impedimentos y sus copartidarios los niegan, mientras la oposición sostiene que están obrando como juez y parte de la decisión de fondo. Es decir, “se curan en salud ante cualquier investigación, pero a renglón seguido se habilitan entre ellos mismos para garantizar las mayorías de la aplanadora. Una película ya vista hace cinco años”.

Y también como si fuera ayer, el paisaje de la plenaria de la Cámara de Representantes es idéntico al vivido hace un lustro. Deambulan los funcionarios de Palacio, antiguos asesores o ex integrantes del Gobierno, el ministro del Interior –ayer Sabas Pretelt hoy Fabio Valencia– se mueve estratégicamente de curul en curul, se imparten instrucciones vía internet y teléfono celular, y hasta precandidatos como Andrés Felipe Arias hacen lo suyo: todos a una con el mismo propósito: aprobar como sea la conciliación del referendo que habilita un tercer mandato presidencial.

A su vez, la oposición repite su papel: dilatar, dilatar, dilatar... hasta perder la votación final y empezar a recopilar argumentos para que la Corte Constitucional acepte que hubo vicios de forma en el accidentado trámite de la iniciativa. Quizá la única diferencia es que ayer la justicia no estaba avizora de lo que estaba sucediendo en el Congreso y en cambio hoy sigue con detalle cada intervención. Hace cinco años todos estaban pendientes de Yidis Medina y Teodolindo Avendaño, hoy las miradas convergen hacia nuevos rostros de quienes de la noche a la mañana han cambiando sus votos.

Lo mismo que antes. El referendo terminará aprobado y el enredo legislativo en manos de la justicia. Seguramente con el mismo saldo: un par de congresistas presos, más de un alto funcionario de Gobierno sometido a interminables expedientes sin solución definitiva y los encartados jugándose su suerte en distintos estrados con posturas diversas. Y el mismo país polarizado pendiente de saber si en 2010 Uribe sigue de largo o hay relevo en la Casa de Nariño.