Alta tensión en Bariloche

Los organizadores de la Cumbre de Unasur evitaron que Chávez y Uribe coincidieran antes de la reunión de este viernes.

En los largos pasillos del Hotel Llao-Llao en Bariloche, Argentina, donde se realiza este viernes la Cumbre de Unasur, se oye poco ruido y se ve poca gente circular, a pesar de las numerosas comitivas que ocupan las 150 habitaciones que fueron puestas a disposición de los 12 mandatarios de los países suramericanos.

El presidente Álvaro Uribe fue uno de los primeros mandatarios en llegar el jueves, y tras dirigirse a su habitación permaneció allí con sus ministros y asesores, sin siquiera percatarse del alboroto generado por el arribo de la comitiva del presidente venezolano Hugo Chávez. Los organizadores de la Cumbre coordinaron todas las agendas para evitar que los dos mandatarios se encontraran antes de la reunión de este viernes.

A pocas horas de comenzar se respira un aire intranquilo, y se sabe que a puerta cerrada, en medio de un clima tenso, se ultiman los argumentos que utilizará cada gobernante en torno al debate que ha generado el acuerdo militar entre Colombia y Estados Unidos, que permitiría el uso de siete bases militares colombianas a Washington.

Distintos analistas consultados por El Espectador concuerdan en que Colombia va a enfrentar una oposición generalizada a la ampliación de la presencia de las fuerzas norteamericanas en su territorio. Sin embargo, habrá énfasis distintos. “Países como Venezuela, Ecuador y Bolivia van a tener una posición más dura en los debates, mientras que Argentina, Brasil, Chile y gran parte del resto de los países van a ser más moderados, es decir, rechazarán las bases pero intentando alcanzar una solución política”, explica el analista internacional Jorge Battaglino.

Pero tal como se comenta en los corrillos de la sede de la Cumbre, el lobby ejercido desde Bogotá en los últimos días ha hecho que el escenario, aunque difícil, sea un poco más favorable para Colombia.

Las reuniones de miembros del Gobierno con la presidenta de Chile y con el ministro de Defensa de Brasil fueron fructíferas. “También lo fue el oportuno llamado a una relación cordial, por parte del presidente Uribe, a su par de Ecuador”, resalta Battaglino, quien señala que el trabajo de Colombia previo a la cumbre del viernes fue excepcional, y no duda de que el supuesto tema de las bases termine en una “aplaudida negociación política”.

A pesar de esto, asesores de la presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner, no niegan que no cayó muy bien en los presidentes del Cono Sur el mensaje del presidente Uribe al decir que no viene a consultar nada sobre el acuerdo pues “ya está cerrado”.

Por otro lado, pese a que en un principio el gobierno estadounidense rechazó la invitación que hiciera el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, a su homólogo Barack Obama para que  asistiera a la reunión, Washington realizó  también un ejercicio de lobby importante. Desde principios de semana, el subsecretario de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado, Christopher McMullen, realizó una gira por Brasil, Uruguay y Argentina, donde se reunió con los distintos mandatarios y miembros de los gobiernos para hablar sobre el acuerdo militar firmado con Colombia. En todas las citas el mensaje fue el mismo: Estados Unidos considera una “irresponsabilidad” que Chávez hable de “vientos de guerra” en la región y apuntó que su gobierno tampoco quiere bases militares “de ningún país” en América Latina.

Y aunque Chávez no ha hecho el mismo ejercicio que Bogotá y Washington, sí está ejerciendo una fuerte presión. La presidencia venezolana publicó un aviso en el diario argentino Página 12 en el que afirma que el acuerdo “es parte de un plan político y militar orquestado para acabar con el proyecto de la Unión de Naciones Suramericanas, además de ser la más grande amenaza para las infinitas riquezas que yacen en el continente”.

Según comentan en los pasillos del Hotel Llao-Llao los asesores de  las delegaciones presidenciales, el temor de la mayoría de mandatarios es un enfrentamiento entre Chávez y Uribe, pues aseguran que es casi imposible que posiciones tan disímiles se puedan conciliar.

Unasur: década de vértigo

Desde que Brasil convocara a una reunión de los 12 países suramericanos en el año 2000, la idea de una unión de Suramérica ha venido adquiriendo una fuerza inédita en lo que lleva del siglo XXI. Primero   Comunidad de Naciones Suramericana (con un fuerte énfasis en la integración económica), y luego, tras el fracaso del Área de Libre Comercio de las Américas, convertida en Unión de Naciones Suramericanas, Unasur es hoy un foro político de 12 gobiernos. Su tratado de fundación fue firmado en mayo de 2008, cuatro meses después del bombardeo colombiano al campamento de ‘Raúl Reyes’, en Ecuador.

Desde entonces, la Unión ha tenido un lento andar, entorpecido por las tensiones andinas y por la dificultad para escoger a su secretario general.

A petición de Brasil, Unasur creó además el Consejo Suramericano de Defensa (CSD), un organismo multilateral que busca reunir a los 12 ministros de Defensa de la región para que periódicamente compartan sus “libros” de manera transparente. Hasta la fecha, el CSD no ha sesionado como está estipulado (con los jefes de la cartera de Defensa); en contraste, temas como el acuerdo militar colombo-norteamericano están siendo tratados de manera interpresidencial, como lo veremos en el día viernes en Bariloche.

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