“No compro jugadores que siguen el Ramadán”

La semana pasada empezó el campeonato italiano. Muchos atletas musulmanes juegan en la primera división.

El Ramadán “irrumpe” en la Serie A. El noveno mes del calendario musulmán prevé un ayuno de agua, comida y actividad sexual a partir de la madrugada hasta el atardecer; sin embargo, está causando muchos problemas a algunos equipos del campeonato italiano.

“Un mes entero sin poder comer ni tomar por más de 10 horas diarias no concilia muy bien con los partidos del domingo”. Así afirmó el presidente de la Lazio, Claudio Lotito, el cual para evitar “el problema” dijo que no quería en su lista jugadores musulmanes que cumplan con el dictamen del Ramadán. Asimismo, el cabecilla de los bianco-azzurri, quien además es conocido en Italia por sus ideas políticas de extrema derecha y conservadoras, comentó el caso de Sulley Alí Muntari, el mediocampista ghanés del Inter quien fue sustituido el domingo después de media hora de haber iniciado el partido, en el que el equipo campeón de Italia empató 1-1 en San Siro contra el modesto Bari. “Respeto la libertad religiosa”, declaró Lotito en la asamblea de la Lega Calcio en Milán, “sin embargo intento prevenir algunas cosas que pueden atrasar la preparación de un atleta y su rendimiento durante los partidos. Nunca compré y jamás compraré jugadores que tengan este tipo de problema”. Sin embargo en el equipo de la Lazio juega el delantero nigeriano Stephen Makinwa, que aún siendo musulmán, no sigue estrictamente el Ramadán durante los campeonatos. 

El “caso Muntari” sacó nuevamente a la luz la “cuestión musulmana” en el futbol italiano luego de que el año pasado el mediocampista malí de la Juventus, Mohamed Sissoko bajara notablemente su rendimiento en la cancha durante el Ramadán.
Según el entrenador del Inter, José Mourinho, el descaecimiento de Sulley Alí es atribuible a los treinta días que los fieles de Allah consideran sagrados. “Muntari tiene un problema con el Ramadán”, esta declaración de Mourinho desencadenó la polémica más allá del mundo deportivo. El presidente de la Unión de las Comunidades Islámicas en Italia, Mohamed Nour Dachan, criticó la expresión del entrenador portugués en una entrevista a SKY TV el pasado jueves, afirmando que “le iría mejor a Mourinho si hablara un poco menos”.

El entrenador atlético del mediocampista ghanés, Stefano Tirelli, en un intento por calmar el altercado declara: “Muntari tiene las características físicas y mentales para seguir jugando, aún durante el Ramadán”, aseguró Tirelli, “no todos reaccionan de la misma manera a la privaciones. Algunos tienen menos energía, otros en cambio, como Muntari saben resistir tanto físicamente como emotivamente”. Giorgio Calabrese, nutricionista de la Juventus, expresó en una entrevista al periódico de Turín Tuttosport  que: “puede ser que el jugador haya sufrido más contra el Bari ya que no tuvo la posibilidad de tomar líquidos antes del partido, que empezó a las 6 de la tarde. Yo creo que en el superclásico del sábado, Milan-Inter, que se jugará a las 20.45, Muntari no tendrá problemas físicos”.

Muchos jugadores de fe islámica hacen parte de equipos de la Seria A. Los más conocidos son: el senegalés Papa Waigo (Fiorentina), el franco-argelino Abdel Ghezzal (que el domingo marcó el único gol del Siena contra el Milan), el mediocampista del Genoa Houssine Kharja (nacido en Francia pero de origen marroquí), el turco con pasaporte Suizo Gökhan Inler (Udinese) y Yonese Hanine, un joven italo-marroquí del Chievo.

No obstante, cada jugador afronta la situación de forma distinta:

Kharja y Ghezzal practican el Ramadán de una manera no tan radical y durante el mes sagrado decidieron alimentarse con tartas dulces y fruta. Sin embargo, “el verdadero problema no es tanto la comida si no el beber: el riesgo principal  es la deshidratación, la pérdida de líquidos que no pueden ser reintegrados, dado que durante el Ramadan no es permitido tomar ni siquiera agua. Probablemente entrenaremos Kharja después del atardecer” explicó el preparador atlético del Genoa, Alessandro Pilato, en una entrevista al periódico deportivo Corriere dello Sport. Según el médico social del Siena, Andrea Causarano, “es mejor no presionar a nadie, además porqué los musulmanes son muy determinados. Insistir e intentar de convencerlos a tomar agua durante el día podría resultar ofensivo y hasta ridículo”.

El mediocampista del Udinese, Ilner, admitió al periódico La Stampa que no logra seguir el Ramadan: “Si no fuera un jugador de futbol evitaría comer y tomar durante los 30 días sagrados”, explica, “pero siendo un profesional y entrenándome prácticamente todo el día no puedo perder la potencia y bajar por un mes entero mis rendimiento. Un partido de futbol te obliga a mantener una preparación física perfecta”.

Davide Piccardo, italiano de religión musulmana y quien reside actualmente en Colombia, confesó en una breve entrevista por El Espectador que “un musulmán tiene el derecho de interrumpir el ayuno durante un viaje. Ahora bien, teniendo en cuenta que a lo largo del mes un equipo juega dos veces afuera, el atleta tendrá que ayunar únicamente durante dos partidos”. Según Piccardo, la declaración de Claudio Lotito en la que manifiesta “no comprar un jugador sólo por el hecho de que siga el Ramadán”, representa igualmente una forma de discriminación. Asimismo expresa que “el Ramadán no compromete el rendimiento anual, además porque cada año cae en un periodo diferente”. Sin embargo, el entrevistado aclaró que “los que respetan el mes sagrado tienen que seguir una abstinencia total. No es un concepto relativo sino absoluto. O se practica o no se practica”.

El debate “futbol-Ramadan” pasó las fronteras italianas, llegando a Francia e incluso a otros países europeos. El entrenador del equipo francés Paris Saint-Germain, Antoine Kombouare, dijo durante una rueda de prensa que hasta el 19 de septiembre no convocará a los jugadores musulmanes que sigan el ritual islámico porque podría perjudicar, no sólo el rendimiento deportivo, sino también la salud: “quien sigue el Ramadán no puede jugar los partidos. Para mi, la salud de los atletas no es un chiste”, afirmó Kombouare.

No es la primera vez que el Inter tiene que afrontar  esta cuestión religiosa de sus jugadores musulmanes, pero para otros atletas como Emre, Okan y Kallon se trataba de posiciones menos integristas: ellos se consideraban exentos del ayuno durante los días de los partidos. Si Sulley Muntari no quiere perder la ocasión de ser uno de los 22 protagonistas del superclásico que se jugará este sábado en San Siro entre Milan e Inter, dependerá de su nivel de ortodoxia. Es poco probable que Mourinho deje pisar la cancha del “templo del futbol” a un jugador deshidratado y debilitado físicamente una vez más.

Ramadan, se ayuna hasta el  atardecer

El Ramadan es el periodo de 30 días durante el cual los musulmanes practicantes no pueden   - de la madrugada al atardecer - tomar, comer, fumar y tener actividad sexual. El ayuno durante este mes constituye un tercero de los cinco pilares del Islam. El calendario islámico es compuesto por 354 o 355 días, por eso el mes de Ramadán cambia cada año. Esta vez empezó el 22 de agosto y durará por los próximos 30 días.

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