Acusaciones mutuas

Hugo Chávez sostuvo que la base de Palanquero permitirá la movilidad aérea de EE.UU. en Suramérica. El presidente Uribe le pidió que abandone “juegos de guerra”.

Si había algo que debía demostrar el presidente de Venezuela Hugo Chávez, el viernes, en Bariloche, era que el acuerdo militar entre Estados Unidos y Colombia no se limitaría —como asegura el presidente Álvaro Uribe— a realizar operaciones antinarcóticos dentro de Colombia, sino que sus consecuencias traspasarían las fronteras colombianas.

Así apareció Hugo Chávez el viernes con un documento que atribuyó al Comando de Movilidad Aérea de Estados Unidos, un “documento blanco”, como se les llama en la institución a trabajos escritos de estrategia militar realizados por expertos y académicos, cercanos a estos estamentos.

El documento, titulado “Estrategia de rutas globales”, afirma que las fuerzas estadounidenses deben transformar sus mecanismos de abastecimiento de aeronaves, especialmente de transporte de “equipos y personal” del tipo C-17. El reajuste, que debería realizarse antes de 2025, tendría como “último objetivo”, según el documento, “el acceso global”, especialmente a la región del sudeste y el suroriente asiático, Corea, África, Eurasia e Indonesia.

“Recientemente, el Comando Sur ha estado interesado en establecer una locación en Suramérica que pueda ser usada para operaciones antinarcóticos y como espacio donde las operaciones de movilidad puedan ser ejecutadas”, dice el documento, y refiriéndose a una de las siete bases incluidas en el acuerdo que se negocia actualmente afirma: “Así se identificó a Palanquero, Colombia (Campo Aéreo Germán Olano), como una base de seguridad cooperativa... Desde ese sitio un avión podría cubrir la mitad del continente sin reabastecimiento de combustible”.

Un portavoz del Departamento de Estado negó el viernes, en entrevista con la agencia EFE, que el documento tuviera carácter estratégico u operativo. “Es una evaluación de alternativas de transporte global para emergencias y ayuda humanitaria”, dijo la portavoz del Departamento de Estado a EFE. Lo mismo aseguró el presidente Álvaro Uribe durante la reunión.

Momentos después, el presidente colombiano le reviró a Chávez con otro documento. Esta vez, el llamado “Juego de guerra”, una construcción hipotética de un conflicto armado con Colombia, diseñada de manera educativa en 2007 por el Instituto de Altos Estudios para la Defensa Nacional de Venezuela. “No tenemos hipotéticos juegos de guerra con vecinos... En cambio... hemos sufrido varias amenazas verbales de ataque”, protestó el mandatario colombiano.

Peter Hakim, director en Washington de Diálogo Interamericano, considera que es normal que circulen “cientos de documentos” estratégicos que carecen de sensibilidades diplomáticas. “Chávez encontró un par de frases que puede manipular”, dice el experto, quien no considera que la base de Palanquero sea central para ningún objetivo estratégico de EE.UU.

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